En la actualidad, la economía mundial se encuentra frente a un panorama sombrío. No son pocos los que especulaban con una nueva Gran Depresión, y si bien el activo rol de los Estados logró evitar una recesión tan profunda y dañina como la de la década del treinta, aún las economías avanzadas están lejos de lograr una recuperación sostenida y retomar la senda de crecimiento robusto.

Aunque lo peor de la crisis ha quedado atrás, día tras día las noticias económicas se suceden unas a otras sin proporcionar una señal alentadora: niveles de actividad sin reacción, incrementos de los déficits externos y fiscales, tasas de desocupación sin mejoras significativas, guerra cambiaria. Todas ellas se concatenan y dan lugar a un círculo vicioso, retroalimentándose y amplificándose, generando mayores perturbaciones y empeorando las expectativas de los agentes, impidiendo que las economías retornen a sus condiciones pre-crisis.

La percepción de los individuos acerca del desempeño económico es de suma importancia, ya que las previsiones que tengan sobre el futuro serán determinantes a la hora de desempeñar su rol en la economía. Los capitalistas, al vislumbrar que la actividad económica no reacciona a los estímulos, evitarán incrementar su stock de capital, debido a que la rentabilidad esperada no logrará compensar los desembolsos de dinero necesarios para realizar las inversiones; los asalariados disminuirán su consumo, en busca de aumentar su ahorro, previendo la posibilidad de “tiempos peores”, y el mismo análisis puede aplicarse a todos los actores, llegando al mismo resultado: las expectativas negativas engendran en sí mismas mayores efectos perjudiciales, desarrollados a mayor escala.

El objetivo del presente ensayo es analizar la situación actual de la economía estadounidense y de la Eurozona, como cada una de ellas hizo frente a la crisis global, las estrategias contrapuestas para consolidar la recuperación y perspectivas a mediano plazo.

La crisis global y el corto plazo

La última crisis global fue gestada en el seno de burbujas especulativas generadas en los Estados Unidos. Primero fue la llamada “burbuja.com”, que estalló en 2001, la cual pudo ser superada gracias al exceso de liquidez de los mercados. Esta burbuja junto a las fuertes bajas en las tasas de interés que se verificaron en las principales economías del mundo luego de los atentados del 11-S contribuyeron a gestar la “burbuja inmobiliaria”.

Hacia el año 2004 la Reserva Federal de los Estados Unidos comenzó a incrementar las tasas de interés para contener la escalada inflacionaria, y entre 2004 y 2006, subió del 1,0% al 5,25%, mientras que los precios de las viviendas, que habían verificado un alza espectacular hasta 2005, comenzaron a desplomarse. En 2006, el total de ejecuciones hipotecarias ascendió a 1.200.000, llevando a la quiebra a medio centenar de entidades hipotecarias, y dicha crisis ya se había trasladado a la Bolsa: el índice bursátil de la construcción estadounidense cayó un 40%.

A mediados de 2007 comenzaron a repercutir las dificultades originadas por las hipotecas subprime, pero las consecuencias de la crisis empezaron a manifestarse de manera extremadamente grave desde comienzos de 2008, contagiándose en primer lugar al sistema financiero estadounidense, y luego al internacional, teniendo como consecuencia una profunda crisis de liquidez.

La Reserva Federal (Fed) y el Banco Central Europeo (BCE) trataron de reforzar los mercados con dinero, inyectando fondos disponibles a los bancos. Las tasas de interés también fueron cortadas, llevadas casi a cero, en un esfuerzo para alentar a los préstamos. Sin embargo, a corto plazo las ayudas no resolvieron la crisis de liquidez.

El 17 de septiembre de 2008, la Fed anunció un paquete de rescate para salvar de la bancarrota al gigante de los seguros American International Group (AIG). Según el plan, la considerada la mayor aseguradora de Estados Unidos, recibió 85.000 millones de dólares de préstamo, lo que significó que el gobierno asumió casi el 80% del control de la empresa.

Asimismo, dos días después, el Departamento del Tesoro y Fed plantean al Congreso un paquete de medidas legislativas para paliar los riesgos sistémicos en los mercados de capitales y hacer frente al desmoronamiento de los precios de los activos financieros, por 700.000 millones de dólares, que es aprobado el 1º de octubre por el Senado, y dos días después, el presidente George W. Bush lo convierte en ley.

Como la economía no reacciona, el 16 de diciembre del mismo año, la Fed baja de la tasa de interés de referencia de 1% a 0,25%, la más baja de la historia hasta ese momento. En tanto, en mayo de 2009 el BCE lleva su tasa al mínimo histórico del 1%.

En el contexto de dicha crisis, la economía mundial se contrajo por primera vez en 60 años, un 0,6% en 2009, luego de la fuerte desaceleración que había presentado el año previo. Si bien en ese año las economías emergentes crecieron un 2,5%, las economías avanzadas cayeron un 3,2%, explicado principalmente por la contracción de 2,6% de los Estados Unidos. En tanto, los países agrupados en la zona euro verificaron un descenso de su producto de 4,1%.

Si bien se estima que a partir de 2010 la economía global ingresará en un período de recuperación, exhibiendo el PBI mundial un incremento de aproximadamente 4,8% este año y un 4,2% en 2011, la reactivación estará impulsada por las economías emergentes, que se espera que crezcan un 7,1% en 2010 y un 6,4% en 2011, mientras que las economías avanzadas aun se encontrarán frente a impedimentos para volver a crecer a tasas pre-crisis, avanzando este año, en promedio, un 2,7% y un 2,2% el año próximo.

Las proyecciones del FMI de julio de este año estimaban que la mayor economía mundial se contraería un 0,7% en 2010 y un 0,6% en 2011, mientras que los 16 países que comparten el euro verificarían un crecimiento del 0,7% en el presente año y un 0,2% el próximo. Sin embargo, si bien se esperaba que la mayor recuperación se verificara en la Eurozona, los últimos datos dan cuenta que la economía estadounidense tendrá un mejor desempeño durante este año, y las últimas proyecciones del FMI del mes de octubre indican que Estados Unidos crecerá un 2,6% en 2010 y un 2,3% en 2011, mientras que la zona euro se expandirá un 1,7% este año y un 1,5% el próximo año.

Estrategias de las economías avanzadas en la post-crisis

Si bien se esperaba que la expansión de la zona euro fuese mayor a la de los Estados Unidos durante 2010, un conjunto de sucesos y medidas intervinieron las expectativas. En primer lugar, debe mencionarse el fuerte impacto negativo que tuvo la crisis griega en el conjunto de 16 países que utilizan el euro. En el mes de mayo, los Ministros de Finanzas europeos acordaron un rescate récord de 110.000 millones de euros para Grecia, luego del compromiso del gobierno de realizar años de una dura austeridad. A cambio del mayor plan de ayuda financiera internacional reunido hasta ahora para un país, el gobierno heleno prometió aumentar impuestos y reducir su déficit presupuestario por un total de 30.000 millones de euros en tres años.

El plan representó el primer salvataje de un miembro de la zona euro y buscó controlar una crisis de deuda que ha remecido a los mercados, afectó la confianza en el euro y comenzó a expandirse a otros países del bloque como España, Irlanda y Portugal.

El rescate a Grecia se demoró por la oposición de la población alemana y la dura postura adoptada por el gobierno germano respecto de las condiciones del rescate, afectando la confianza en el euro. Con el fin de evitar que estos sucesos se vuelvan a verificar en el corto plazo, la Comisión Europea busca coordinar la preparación de los presupuestos nacionales y las reformas económicas, en el marco de las normas presupuestarias de la UE, las cuales establecen un déficit presupuestario de un 3% del PBI y un límite de deuda del 60%.

En un contexto como el actual, de crisis reciente y con graves problemas de incertidumbre, la restricción fiscal a la que se enfrentan los países europeos, “obligados” por las disposiciones de la Unión Europea, agrava aun más los problemas de los países que comparten el euro.

Tal como se observa en el gráfico 2, en conjunto, los países miembros de la Eurozona, han tenido una recuperación mucho más moderada de lo que se esperaba. Si bien la crisis tuvo su epicentro en los Estados Unidos, se observan mayores contracciones en la zona euro a partir del primer trimestre de 2009, y durante los dos primeros trimestres de 2010, si bien las tasas vuelven a ser positivas, estas son muy bajas, en comparación con la recuperación del resto de las economías (exceptuando Japón).

Las políticas fiscales contractivas que fuerzan a los países de la zona euro a la reducción del gasto público y al incremento de los impuestos son la principal explicación en el cambio de perspectivas de crecimiento. No obstante, debe destacarse que la tasa de inflación se encuentra bajo control, dando margen al BCE para mantener la tasa de interés en su mínimo histórico del 1,0%, generando un impulso sobre el nivel de actividad.

La economía estadounidense, en tanto, es la otra cara de la moneda. El gobierno de Barack Obama está realizando una política fiscal opuesta a la seguida por la Eurozona, de corte keynesiano, que propone y exhorta a aumentar el gasto público en épocas de crisis, con el fin de estimular la demanda agregada, aún a costa de excesivos déficit fiscales en el corto plazo.

Según los últimos datos disponibles de la Congressional Budget Office (CBO), la economía norteamericana registró su segundo mayor déficit presupuestario desde la Segunda Guerra Mundial en el año fiscal terminado el 30 de septiembre, aunque la cifra de 1,29 billones de dólares fue una mejora frente al año anterior. El déficit equivale a un 8,9% del PBI, mejor que la cifra de 1,4 billones de déficit alcanzada el año fiscal previo, que fue cerca del 10% del total de la producción económica de bienes y servicios.

Una mejor economía, mayores utilidades de la Reserva Federal y mejores ingresos tributarios corporativos ayudaron a reducir la brecha presupuestaria. Asimismo, el gobierno también gastó menos en rescates a bancos, en los gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac, y en seguros de depósito federal.

Debe destacarse que el menor gasto en rescates se debe a la legislación histórica que el Congreso de los Estados Unidos aprobó a mediados de julio, generando la mayor reforma al sistema financiero desde la Gran Depresión de 1930, y que presidente el Barack Obama aprobó una semana después, el día miércoles 21 de julio, culminando con más de un año de trabajo, desde que Obama propuso la reforma, en el mes de junio de 2009.

La histórica reforma sistémica –por su dimensión y significado– endurece las regulaciones de toda la industria financiera, en un intento de evitar que se repita la crisis de 2007 a 2009. El aspecto más relevante de la reforma es la creación de un organismo que protegerá al consumidor bajo el mismo techo que la Reserva Federal. Un consejo de regulación presidido por el secretario del Tesoro supervisará, a su vez, posibles riesgos para el sistema financiero. Asimismo, establecerá nuevas reglas para la concesión de hipotecas, con objeto de prevenir los abusos que contribuyeron en el colapso del sector inmobiliario.

Desde el punto de vista monetario, la economía estadounidense se encuentra en un escenario similar a la de la zona euro, con las presiones inflacionarias bajo control, lo que le permite a la Fed mantener su tasa de interés de referencia en su mínimo, en el rango de entre 0,25% y 0%.

Sin embargo, debido a la debilidad del mercado laboral, “el talón de Aquiles” de la mayor economía del mundo, la autoridad monetaria está buscando nuevas medidas para incentivar la economía e impedir que la recuperación pierda fuerza.

Se espera que gracias a los estímulos, la economía continúe progresando lentamente, y que esas mejoras se trasladen, en el mediano plazo, al empleo. En ese momento, se podrá decir que la economía estadounidense está completamente recuperada.

Perspectivas

El panorama en la Eurozona no parece demasiado alentador, al menos en el corto plazo, ya que se aferró a la aplicación del dogma que sostiene que la condición necesaria para encauzar el crecimiento del bloque es primero lograr la estabilidad fiscal.

Desde este punto de vista, todo es una cuestión de expectativas, y parte de la base de que la confianza tanto de la familia, como de las empresas, sólo se recompondrá una vez superados los actuales déficit fiscales, y recién a partir de allí los agentes económicos comenzarán a consumir e invertir; generándose, entonces, el comienzo de un círculo virtuoso de crecimiento.

La posición de Estados Unidos es la opuesta. En este caso el enfoque consiste en que para consolidar la recuperación económica es necesario mantener las políticas fiscales activas durante todo el tiempo que sea necesario; aunque dicho curso de acción signifique aumentar transitoriamente el déficit.

Por lo tanto, en el corto plazo se observa que las estrategias para enfrentar la crisis son contrapuestas. Mientras en el corto plazo, el BCE exige a los países miembros que realicen fuertes ajustes fiscales, las autoridades estadounidenses proponen dejar la solución del déficit para el mediano plazo.

Si bien son dos casos diametralmente opuestos, la estrategia de los Estados Unidos parece más adecuada, ya que el costo –no sólo económico, sino también político y social– que deberá enfrentar la Eurozona, podrá ser muy alto.

Respecto a las políticas económicas de los Estados Unidos, todo indica que mantener los estímulos hasta asegurarse el comienzo del ciclo expansivo es correcto; sin que esto signifique un descontrol fiscal. Sin embargo, no todo es color de rosas: el peligro de esta estrategia es que el déficit no pueda financiarse y conduzca a una inflación que aborte el proceso hacia el crecimiento. Sin embargo, por ahora las autoridades de la Fed, mantienen esta variable bajo control, y dada la debilidad del mercado de trabajo, no se espera en el mediano plazo una aceleración inflacionaria.

Sin embargo, las perspectivas a mediano plazo pueden verse alteradas por algún suceso que cambie totalmente el curso actual de ambas economías, por lo tanto, el resultado final y la estrategia prevaleciente sólo se podrá conocer una vez acontecidos los hechos. El tiempo nos dará la respuesta.

Bibliografía

BBC Mundo,  “Cronología de una crisis”, Viernes, 13 de febrero de 2009.

http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/specials/2008/crisis_financiera/newsid_7629000/7629122.stm

International Monetary Found (IMF), “World economic outlook: a survey by the staff of the IMF – Recovery, Risk, and Rebalancing”. Washington, DC: International Monetary Fund. October, 2010.

“El FMI prevé una fuerte contracción en las economías avanzadas en 2009, seguida de una recuperación en 2010”, Washington, DC: Fondo Monetario Internacional. 19 de marzo de 2009.

“World economic outlook: Perspectivas de la economía mundial – Tensiones financieras, desaceleraciones y recuperaciones”. Washington, DC: Fondo Monetario Internacional. Octubre de 2008.

Fuentes de información

Board of Governors of the Federal Reserve System

Congressional Budget Office

European Central Bank

International Monetary Found

Reuters – Negocios

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Lic. en Economía (UBA), Posgrado en Economías Latinoamericanas (CEPAL, NU). Mg. en Economía Aplicada UCA. Economista CATALAXIA Consultores. Asesora de empresas, organismos públicos nacionales e internacionales. Docente de Microeconomía, Macroeconomía, Economía Internacional y Cuentas Nacionales en UBA, UCES, UP, USAL, UB. Columnista de Infobae, El Economista, Cronista Comercial, Reconciliando Mundos, Desarrollo Industrial.