En pleno siglo XXI, las sociedades no son lo que eran, ante cualquier demostración de intentos de neutralizar sus deseos de libertad o simplemente cuando no están de acuerdo con alguna medida tomada por las autoridades, en pocos semanas, días o inclusive en horas, a través de las redes sociales, con gran auge desde la recordada “primavera árabe”, se ponen en marcha, se organizan y realizan no solo marchas de protesta, levantan asentamientos y hemos presenciado en varias oportunidades la exigencia para hablar con el ministro encargado de la “cartera” en cuestión, este accionar se traduce como estrategia de acción.

Si bien los medios de comunicación de todas las latitudes eligen que información dar a conocer o no, o, para decirlo en otras palabras, tamizan la información que les interesa que su público conozca haciendo hincapié en ciertas cuestiones.

Seguramente todos recuerdan los atentados a la revista francesa, a los restaurantes, inclusive el mas ávido lector de periódicos esté al tanto de los últimos atentados en Quebec, Canadá donde en una Mezquita a fínales de enero de 2017 se produjo un tiroteo donde murieron seis (6) personas que rezaban dentro de la misma.

En los casos recientes en los Estados Unidos luego de que asumiera la presidencia Donald Trump el 20 de enero de 2017 y a pocos días de estar sentado en la Casa Blanca por donde han pasado hasta el momento, incluyendo al actual, 45 presidentes, es la primera vez que se han visto manifestaciones en varias ciudades y aeropuertos a favor de que permitan ingresar a los Estados Unidos a ciudadanos de los países donde por decreto se les impedía.

Finalmente un juez federal ha ordenado sin demora que el decreto que imponía esas trabas inmigratorias a personas de siete países de mayoría islámica (Irán, Iraq, Libia, Siria, Somalia, Sudán y Yemen) sea suspendido por ser ilegal e inconstitucional.

Ahora bien, Donal Trump dijo haber tomado esa medida en base a los atentados del 11S del año 2001, pero en rigor de verdad, ninguno de esos Estados o mejor dicho ninguno de los secuestradores tenían alguna de esas nacionalidades, por el contrario eran Egipcios, Saudíes, Libaneses y Emiratíes.

Con anterioridad a esta decisión del juez, Donald Trump había denunciado que los tribunales estaban “politizados” agregó además que “Jamás quiero decir que un tribunal es parcial, por lo tanto no voy a decir que es parcial y aún no tenemos una decisión. Pero los tribunales parecen estar muy politizados”[1], Trump repetía que “No es un veto a los musulmanes” mientras tanto los manifestantes se hacían oír primero en Washington, luego con concentraciones espontaneas, y así hasta realizar las mismas en el aeropuerto John F. Kennedy en Nueva York, puntapié inicial para luego trasladarse a otros.

Si bien existen varios tipos de manifestaciones de acuerdo a los objetivos perseguidos por los manifestantes, en este caso particular quienes llevaron a cabo este tipo de protesta social en contra del decreto del presidente Trump, utilizaron el tipo de manifestación que exige la solución de un problema específico debido a que afecta a todo el país pero claramente se han llevado a cabo en los puntos estratégicos del mismo (Washington y Nueva York).

Lo que debe llamar la atención de los lectores es que por primera vez desde los atentados del 11S los ciudadanos se han manifestado contrariamente a lo que en su momento la mayoría de los estadounidenses apoyaban, eso, evidentemente demuestra que la sociedad que ha sufrido un ataque de tal magnitud dentro de sus fronteras entiende que no debe juzgarse a todos por igual y que no, porque tal o cual persona tenga una nacionalidad o una creencia religiosa diferente significa que por esas solas cuestiones sea apuntado con el dedo, acusado de supuestos y posibles futuros actos que atenten contra una población.

Todos deberíamos reconocer que una victoria militar sobre ISIS no pondrá fin a la guerra global contra el terrorismo.

ISIS y Al Qaeda seguirán siendo una amenaza y pensar que la prohibición de la entrada de personas de ciertas nacionalidades podrá disminuir la posibilidad de un atentado en tierras de América del Norte es al menos para quien escribe un pensamiento poco realista de lo que el mundo globalizado es hoy en día, ya que no se necesita pura y exclusivamente de atentados con la intervención de seres humanos para aterrorizar o intentar que alguna decisión ya tomada se revea, muy por el contrario hoy en día con la sola utilización de la tecnología es posible establecer conexiones que crucen fronteras naturales para llevar a cabo distintos tipos de agresiones contra un Estado y se debe tener en cuenta que no todos ingresan por los canales fronteras visibles de los Estados.

Los ciudadanos, con estas manifestaciones, aun en contra de las medidas que “suponen” querer cuidar sus vidas se han dado cuenta que las medidas extremas y sin ningún tipo de razonabilidad, traen consigo más resentimiento y posibilidades de que puedan nuevamente sufrir atentados.

Los últimos atentados tanto frustrados como perpetrados en los Estados Unidos, han encendido las luces de su población sobre la percepción errónea que, ni la nacionalidad, ni la religión es una consecuencia directa del terrorismo, digo esto, porque con mucha liviandad hoy en día cualquier acto que es llevado adelante en países occidentales es considerado a priori, para quienes tienen que investigar o dar a conocer el mismo, como atentados terroristas aunque luego de una investigación seria y con el debido proceso se demuestre que lejos estaba de aquella presunción y peor aún es creer que por una/s personas que cometan actos terroristas y sean de una religión o país todos, absolutamente todos los que estén inmersos en ese universo actuaran igual.

Este tipo de manifestaciones que comienza a emplear cada vez con más asiduidad la población se llevan a cabo buscando el apoyo de gran parte de la sociedad por creer que la demanda es de índole general, debido a que son vistos como problemas estructurales dentro del Estado en cuestión, y donde por encima de los intereses individuales están se encuentran los intereses del grupo.

En el caso específico de las manifestaciones en contra de las medidas adoptadas por Donald Trump, las mismas han tenido mucha repercusión debido al apoyo de los medios de comunicación y si bien el presidente no fue quien dio marcha atrás con el decreto, al existir una ley ha podido ser al menos suspendida porque nada ni nadie está por encima de la Ley.

Los Estados deben entender que si no tienen la capacidad de integrar a los inmigrantes o a las minorías estas actitudes pueden crear antipatías, marginación de los individuos así como la pérdida de la personalidad o de la identidad de una persona. Este tipo de comportamiento es aplicable sobre todo a los más jóvenes, sin distinción de sexo y sobre todo a los inmigrantes de segunda o tercera generación que han nacido en países desarrollados, pero que a pesar de su condición de ciudadanos de primera siguen siendo tratados como si fueran foráneos y donde no cuentan con las mismas oportunidades, esto es algo que los Estados deberían rever en cuanto a las políticas de integración dado que la discriminación por temas religiosos o nacionalidades son solo algunas de las aristas que luego se extienden a lo social, a la economía etc.

Creer que la participación de los Estados Unidos en ciertos escenarios puede reducir el problema del terrorismo es quizás erróneo, por el contrario realizar un retroceso podría disminuir a niveles más bajos la amenaza terrorista y en todo caso el ahorro en gastos militares overseas y ese caudal podría implementarse para otras necesidades, claro que si se pensara en términos realistas de las relaciones internacionales, podríamos decir que ese accionar se vería como una falta de liderazgo de los Estados Unidos en el campo militar y que iría contra el accionar tradicional de este país, pero que en pleno siglo XXI es una realidad que el poder de las armas si bien perdura, cada día más el idealismo (Los conflictos deben ser resueltos por procedimientos pacíficos, como la negociación) se hizo presente en el tablero de las RR.II y tomó una mayor repercusión siendo la comunidad internacional la que condena este tipo de accionar.

A modo de ejercicio de memoria y para establecer cuáles son los verdaderos resultados de la inteligencia y la prevención se recuerda aquel atentado frustrado en la ciudad de Nueva York en el año 2010, donde la policía de Nueva York, fue alertada por un vendedor ambulante sobre un auto que luego se descubriría que tenía en su interior tanques de gas propano y pólvora y que fue adjudicado por un grupo talibán de Pakistán; o el atentado ocurrido el 12 de junio de 2016 en la ciudad de Orlando en la discoteca Pulse, donde luego el padre del autor del atentado hizo referencia al motivo que habría impulsado el accionar del autor por otros motivos que nada tenían que ver con un acto terrorista al menos en la connotación que ha utilizado el ex secretario de las Naciones Unidas Kofi Annan: “toda acción cuyo objetivo sea causar la muerte o graves daños físicos a civiles o no combatientes, cuando dicha acción tenga, por su índole o contexto, el propósito de intimidar a la población u obligar a un gobierno o una organización internacional a hacer o no hacer algo, no puede justificarse por ningún motivo y constituye un acto de terrorismo”. ¿Funcionó entonces la inteligencia, le prevención?, en estos casos no porque es imposible poder registrar a cada ciudadano que sale de su casa o ir siguiendo a cada individuo que pueda adquirir sustancias que podrían combinadas convertirse en un artefacto explosivo, distinto a los controles que puedan aplicarse en aeropuertos, estaciones de trenes u ómnibus.

Me gustaría reproducir un pasaje de la A/60/825 de la Asamblea General de las Naciones Unidas del año 2006 del día 27 de abril de 2006 como seguimiento de la Cumbre del Milenio, “Unidos contra el terrorismo: recomendaciones para una estrategia mundial de lucha contra el terrorismo” dentro del informe del Secretario General de aquellos años, para que todos quienes tengan que decidir contemplen que:

  1. Aspectos prioritarios: Promover el imperio de la ley, el respeto de los derechos humanos y sistemas eficaces de justicia penal.
  2. LA BASE FUNDAMENTAL DE NUESTRA LUCHA COMÚN CONTRA EL TERRORISMO ES EL RESPETO DE LOS DERECHOS HUMANOS Y EL IMPERIO DE LA LEY.[1]

 Algunos autores afirman que las manifestaciones como tal están obsoletas, personalmente no me atrevo a apoyar dicha afirmación, ejemplos sobran a los hechos recientes me remito.

[1] http://www.un.org/spanish/unitingagainstterrorism/a60825.pdf Visto el 14 de febrero de 2017.-

[1] http://www.perfil.com/internacional/trump-denuncia-justicia-politizada-por-el-polemico-fallo-sobre-el-decreto-antiinmigratorio.phtml (visto el 10 de febrero de 2017).-

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Lic. Relaciones Internacionales (UP) 2010. Fundador de Mente Inter-Nazionale, Posgrados en UE-AL (Univ. Bologna, Argentina 2010, 2011, 2012) Posgrado Prevención de lavado de Activos y Financiación del Terrorismo (UBA 2012). Maestrando en Relaciones Internacionales (UBA, tesis en curso) 2013-2014. Miembro del Proyecto de Investigación de la Maestría en RR.II UBA 2014-2016. Miembro del departamento del área de Seguridad y Defensa en IRI, La Plata. Miembro del departamento de Paz y Seguridad en unitedexplanatios.org . Miembro investigador en Corte Penal Latinoamericana y del Caribe contra el Crimen Transnacional Organizado (COPLA). Docente en UCES. Consultor y analista sobre PLA.

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