MAPA DEL PODER: LA LARGA MARCHA DE LOS PRESIDENCIABLES

El fútbol y el tenis son muy diferentes. Esto parece una obviedad. Pero en realidad, más allá de la cantidad de jugadores, las reglas y demases, se diferencian por algo esencial. En el fútbol se puede meter un gol y aguantar todo el partido atrás. En el tenis no sirve aguantar, tenés que derrotar al rival para ganar el partido.

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A caba de terminar el segundo set de la competencia electoral hacia el 2015 y ya tenemos la tentación de definir las trayectorias presidenciales. Pero eso es solo un vano intento por domar la incertidumbre, todavía queda mucho por delante. Llegaremos a fin de año con un gobierno derrotado en dos sets. Pero se juega un Grand Slam y todos sabemos que es al mejor de cinco sets.

En esta elección la ciudadanía distribuyó el poder entre varios espacios políticos. Más allá de los titulares, no hay ganadores absolutos, sino relativos. El gobierno gana porque mantiene la mayoría en ambas cámaras y, con ello, el control de la agenda legislativa. Pero pierde en comparación a otras elecciones y en no tener candidato a la vista. Internamente, el gobierno tiene dos o tres posibles candidatos, uno con buena imagen positiva pero sin el apoyo visible de parte del gobierno y otro con apoyo político del gobierno.

La oposición gana por las victorias que obtuvo en los distritos de mayor importancia electoral. Pero todavía no tiene articulado un solo espacio, está fragmentada. Entonces hay dos complicaciones; la primera, el gobierno tiene un importante caudal de votos, pero no tiene candidato y la segunda, la oposición, tiene un importante caudal de votos, pero tiene varios candidatos.

En el corto plazo, hay dos fuerzas que comenzarán a pujar para definir los principales polos opositores: el peronismo no K y el eje radicalismo-socialismo. El gobierno nacional y el PRO quedan desdibujados para fin del 2013. Pero todavía tienen tiempo de resurgir mirando al mediano plazo. El último enigma de cara al 2015 es Scioli, el único dirigente con peso en la opinión pública nacional que puede ser condicionante de varios escenarios.

EL LARGO AÑO DEL DESGASTE

A partir de noviembre los presidenciables deberán enfocarse en atravesar el letargo del legislativo manteniendo la chispa que despertaron en la sociedad. Satisfacer ese nivel de expectativa es difícil. Por eso, el 2014 es un año de desgaste. La confederación de fuerzas opositoras tiene que desarrollar la ardua tarea de mantener la tropa unida, construir nacionalmente y solidificar sus candidatos.

¿Se puede lograr? En 1998 la Alianza transitó su camino administrando la novedad y generando hechos de alto impacto. Recordemos que De La Rúa dio tres grandes pasos hacia la presidencia (ganó sus tres sets). En el 96 la Jefatura de Gobierno, en el 97 la creación de la Alianza y en el 98 la interna con Graciela Fernández Meijide. Tres grandes hechos que le permitieron ir agrandando la bola de nieve. Pero ahora tenemos muchos más candidatos (PJ no K, PJ K, UCR-FAP, PRO) y muchos menos hechos.

Entonces, ¿a quién le sienta mejor el 2014? El gobierno nacional, aún lesionado, es un experimentado jugador que tiene como principal virtud el manejo de la iniciativa. Además, tiene el control legislativo, capacidad para aprobar sus propias leyes y para impedir el surgimiento de una agenda opositora. Esta capacidad de cerrojo es clave.

Sergio Massa se instala a partir de octubre como el nuevo polo opositor no K. Esta virtud conlleva un desafío: deberá mantener durante 18 meses la expectativa que ha generado. Compartirá escenario legislativo con otros presidenciables sin poder mostrar gestión propia que lo diferencie. Además, en el peregrinaje al 2015 se empezarán a acercar a él deseables e indeseables, ¿Cómo contendrá una fuerza tan disímil? ¿Recorrerá el país armando su partido nacional? ¿Mostrará gestión desde los municipios aliados? ¿Se largará a proponer una gran interna nacional? Cualquier opción es válida, lo importante es que deberá ingeniársela para mantener la llama encendida.

El radicalismo tiene su propia virtud/problema: empieza despacio y con una expectativa media. Tiene posibilidades de ir ascendiendo como alternativa en la opinión pública, al menos con tres posibles candidatos: Binner, Cobos y Sanz. Si no estalla el internismo, y logra articular sus fuerzas, puede aprovechar “el año del desgaste” para fortalecerse como espacio con agenda propia. Depende, como en el caso de Massa, del nivel de iniciativa que logren generar.

El PRO sale desfavorecido de octubre. Mauricio Macri sigue siendo el único peso pesado del espacio sin un segundo apoyo de fuste. Sin embargo, tiene tiempo y agenda propia con su gestión en la ciudad de Buenos Aires. En un año de desgaste, puede crecer y sumar aliados. ¿Su problema? Que el peronismo no K mantenga alta su cotización. En este caso sumar dirigentes a su propuesta será más complicado. En pocas palabras, depende de sí mismo para reconstruir e instalar su imagen. El desafío será hacerlo frente al ascenso de los otros dos espacios

¿UN LEÓN HERIDO?

Dijimos que el gobierno tiene algunas ventajas: manejo de los recursos, un cuarto del electorado “casado” con CFK, experiencia en el manejo de la iniciativa y un grupo de dirigentes con pocas posibilidades de correrse hacia otro espacio. ¿Sus problemas? Una justicia que avanza sobre casos incómodos, una economía sin excedentes y la designación de una figura única para la sucesión. Dependen de sí mismos, pero deben reparar tanto el modelo como el relato. Han pasado 18 meses desde el comienzo del segundo mandato de CFK y los errores cometidos superan altamente sus aciertos. Bajo este prisma queda preguntarse si capacidad de reformulación y pragmatismo para encarar lo que viene.

El único dilema que el gobierno tiene que responderse rápido es el Dilema DOS. Daniel Scioli es el único dirigente del espacio K que aún tiene peso en la opinión pública nacional. En este sentido es un condicionante para la Casa Rosada porque intentar correrlo puede significar dinamitar gran parte de la coalición oficialista. Daniel Scioli ya pronunció sus intenciones presidenciales hacia 2015. Su única opción es avanzar. Así las cosas deberán derrotarlo si quieren sacarlo de la cancha, él solo no se va a correr.

NO ESTÁ MUERTO QUIEN SE MODERA

Todos las fuerzas que hoy aspiran al poder en el 2015 tendrán el desafío de ser sustentables por 18 meses. Toda una panacea para la política argentina. Esto es algo más simple para los candidatos que tengan plataformas desde algún puesto ejecutivo. No es que desde el Legislativo sea imposible, sino que requiere mayor disciplina de grupo y mejor administración de los recursos intangibles.

Dentro de la oposición llegará a ubicarse en la recta principal quien mejor asfalte su camino en el 2014. Las fuerzas que logren crear su relato y lo sepan llenar de hechos políticos correrán con la ventaja. A todos les será difícil mantener una posición de vanguardia en la agenda pública. Las expectativas puestas hoy en la oposición son grandes y deberán saber satisfacerlas.

Desde el oficialismo, no está muerto quien se modera. El 2014 se muestra más favorable al gobierno si decide y organiza rápidamente su estrategia. En caso de que logre acomodar mínimamente la economía, ordenar su sucesión y cambiar en algo sus formas (ya lo ha hecho en 2011), puede posicionar a su candidato en un ballotage. De otro modo, corre serios riesgos de quedar fuera de la carrera. Sin embargo, Scioli aclaró que “Es una gran subestimación creer que se terminó el kirchnerismo”

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* Augusto Reina, Consultor político especializado en campañas electorales, comunicación de gobierno y opinión pública. Cursó estudios de campañas electorales (Fundación Konrad Adenauer – Berlín), Comunicación institucional (UCA) y Comunicación gubernamental (Universidad Austral). Ex Dir. de Doserre – Consultoría Política, para 27 campañas electorales en Argentina y América Latina, capacitando a más de 40 equipos de campaña, candidatos y gabinetes de gobierno. Docente e investigador en la Univ. del Salvador; FLACSO; el Inst. Tecnológico de Monterrey; Universidad Nac. de Cuyo. Consultor en IPSOS – Mora y Araujo y Carlos Fara & Asoc. Coautor del “Manual Acciones para una buena comunicación en gobiernos locales”, editado por la Fund. Konrad Adenauer y ACEP. Escritor en Revista Argentina de Ciencia Política y Revista de Cs. Sociales de la UNQ.
** Máximo Reina, Consultor político especializado en comunicación, medios y opinión pública. Trabaja en la implementación de estrategias de campaña y gobierno para municipios, organismos gubernamentales y legisladores. Dir. de Doserre, consultoría política, para 27 campañas electorales, en Argentina y América Latina. Ha trabajado junto a consultoras internacionales como Newlink Political y Carlos Fara & Asoc. Dicta cursos y seminarios de media training para dirigentes, partidos políticos, empresas e instituciones. Especializado en Comunicación en la UCA y en la Univ. Austral; y en Economía en el IAE. Realizador de piezas institucionales y documentales radiales y televisivos.