El Bourbon Argos subió a bordo a 1.139 personas tras asistir a nueve balsas de goma y a una pequeña embarcación de madera en una operación que comenzó en las primeras horas del jueves 23. El Dignity I rescató a 639 personas tras un rescate de una balsa de goma en la mañana del día 23 y el salvamento de una lancha de goma y de una embarcación de madera la mañana del 24. Por último, el Aquarius completó dos rescates entre el 23 y el 24 en los que asistió a 257 personas.

Sebastien Stein, Coordinador del barco Bourbon Argos

“En la madrugada del jueves 23 de junio, a las 3:30 am, el barco Bourbon Argos recibió un llamada del Centro de Coordinación de Rescate Marítimo en Roma, avisándonos de la existencia de varios botes en peligro. Tan solo unos minutos después, nuestros equipos detectaron a las primeros balsas en el radar, por lo que rápidamente desplegamos nuestras lanchas neumáticas. Uno de los botes venía directamente hacia nosotros, repleto de personas en estado de pánico. Saltaron literalmente a nuestra lancha y tuvimos que sacar a la gente del agua. Cuando llegaron a nuestro barco, aterrorizados, comenzaron a escalar y pelear”, explica Sebastien Stein, coordinador general del Bourbon Argos. Horas después, los otros dos equipos de MSF a bordo de los barcos Dignity I y Aquarius rescataron otras 639 y 257 personas respectivamente. En menos de 36 horas, 2.028 personas fueron rescatadas por MSF en el Mediterráneo central. Entre ellos había muchas mujeres y niños, el más pequeño no tenía más de dos semanas de vida. “Nunca habíamos visto tanta gente hacinada en el Bourbon Argos”, continua Stein. “Vivimos unos momentos dramáticos esa madrugada; las cosas podrían haber ido en una dirección diferente pero por suerte todos lograron subir a bordo de forma segura”.

Tommaso Fabbri, jefe de misión de MSF en Italia

“Mientras  estas dramáticas circunstancias se repiten una y otra vez en el Mediterráneo, los líderes europeos continúan buscando alternativas para devolver a estas personas y su sufrimiento hacia otros países”, afirma Tommaso Fabbri, coordinador general de MSF en Italia. “La decisión tomada hace algunos días de extender el mandato de la Operación Sofía y formar a la Guardia Costera libia muestra una vez más cómo el foco continúa centrándose en la disuasión y externalización del control de las fronteras hacia otros países, en vez de cuidar y proteger a la gente. Insistimos en que la única manera de terminar con las muertes en el mar y evitar que estas peligrosas travesías estén en manos de traficantes consiste en proporcionar vías seguras y legales para llegar a Europa”.

En lo que va de 2016, más 2.800 personas han muerto en el mar; 1.000 más que en el mismo período del año pasado. Desde la reanudación de las operaciones de Médicos Sin Fronteras (MSF) en 2016, los equipos de la organización a bordo de los barcos Dignity I, Bourbon Argos y Aquarius (este último en alianza con SOS Mediterranee) salvaron a 5.653 personas en 44 operaciones de rescate diferentes.

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