Recorrer el Foro Romano es adentrarse en toda su historia. Se ingresa por la calle Vía de Campidoglio, desde cuya terraza, se admira su majestuosidad. Al bajar por Clivus Capitolinus se cruza el Palacio de los Senadores, y el pórtico de los Dei Consenti, es decir la asamblea de los doce dioses más importantes del Olimpo romano, cuyas estatuas estaban emparejadas: Júpiter y Juno; Nep­tuno y Minerva; Apolo y Diana; Marte y Venus; Vulcano y Vesta; Mercurio y Ceres.

A un lado se encuentra el templo de Vespasiano y Tito, reali­zado por Domiciano (año 80 d.C.), del cual quedan tres columnas de estilo corintio y un tramo de la cornisa. Más adelante se halla el templo de la Concordia levantado por Marco Furio Camillo (año 367 a.C), para conmemorar la nueva armonía entre los patricios y los plebeyos. Otros restos de templos y monumentos históricos, que se pueden observar hoy, son: el templo de Saturno; el Arco de Septimio Severo; la iglesia renacentista de los Santos Luca y Martina; restos de la basílica Santa Giulia y Emilia; el Templo de los Dioscuros; el templo de Vesta; el templo de Antonino y Faustina y el Arco de Tito.

En la parte central del Palatino se aprecia el templo le­vantado por Augusto en el año 29 a.C. donde está la misma tumba de Julio César, allí fue donde se celebró el funeral del general romano, y se inscribió la oración leída por Marco Antonio en aquella época.

A continuación se encuentra el Arco de Augusto, levantado tras la victoria en Accio contra Cleopatra y Marco Antonio. Luego, el templo de los Dioscuros, Castor y Pólux, construido en el año 484 a.C. para conmemorar la victoria del lago Regilo contra latinos y tarquinios.

El Palatino continúa colina arriba, allí se conservan al­gunos de los testimonios romanos más antiguos. Se erigie­ron templos, edificios públicos, villas privadas, incluso Ti­berio y la familia Falvi, fijaron sus residencias en esta zona. Después del siglo XI se construyeron iglesias y conventos y, durante el siglo XVI, los Farnese edificaron, una villa y los “Huertos Farnesianos”, primer jardín botánico del mundo, obra de diversos artistas entre los que se destaca la labor de Jacopo Barozzi (Vignola), de Jacopo Del Duca y de Girolamo Rainaldi.
Pasando los jardines se encuentran los restos del templo de Cibeles, la “Magna Mater”, que data del año 204 a.C., el cual contenía la piedra negra sagrada de la diosa, cuya estatua se conserva en el Domus de Tiberio.

En el Palatino se concentra la historia de toda la Roma antigua; de sus ruinas, sumadas a la historia y la imagina­ción, se logra reconstruir el eje de una de las civilizaciones fundadoras de la historia de la humanidad. Se encontrarán el Arco de Septimio Severo, erigido en el año 203 d. C. por los hijos del emperador, y a su alrededor restos de varios tem­plos y basílicas dedicadas a emperadores o dioses paganos.
En el otro ángulo, se levanta la parte restaurada del Templo de Vesta, en honor a la diosa romana del corazón y del hogar. Continuando por la Vía Sacra, se observan las tres naves con bóvedas de cañón, de la antigua y majestuosa Basílica de Constantino y Majencio. Cerca de allí, al pie de la Co­lina Palatina, se alza el imponente Arco de Tito, construido porDomiciano en el año 81, para conmemorar las victorias de su hermano en Judea.

El Palatino es el centro de las siete colinas de Roma y uno de los sitios más antiguos de la ciudad, se encuentra ro­deado por el Coliseo, los Foros Imperiales, el Circo Massimo, el Arco de Constantino y es el punto donde, según la mitología romana, la loba Luperca amamantó y cuidó a los gemelos Rómulo y Remo (de donde, para algunos, deviene el nombre de la ciudad de Roma).

A HISTORIA DEL ORIGEN DE LA HISTORIA
Roma tiene su origen en el Palatino, de hecho, excavacio­nes recientes demuestran que allí vivían personas desde el año 1000 a.C. Muchos de los nobles romanos del perío­do republicano (509 a.C.-44 a.C.) tenían sus residencias en ese lugar. Durante el imperio (27 a.C.-476 d.C.) varios emperadores eligieron el sitio para sus villas, entre ellas: el palacio de Augusto (27 a.C-14 d.C); de Tiberio (14-37 d.C.) y de Domiciano (81-96 d.C.). Augusto erigió, a su vez, el Templo de Apolo, al lado de su palacio; y además la re­sidencia de su esposa Livia Drusila (58 a.C.-29 d.C.), junto al Templo de Cibeles.

PRINCIPALES SITIOS ARQUEOLÓGICOS

Arco de Tito

Arco erigido (año 81 d.C.) por el emperador Domiciano en memoria de su hermano Tito. Este monumento, decorado con paneles de mármol griego, tiene una sola apertura en el centro con cuatro columnas con capiteles que la enmarcan.

Basílica de Maxentius

Construida entre el 306 y el 312 d-C. por el emperador Maxentius y completada por el emperador Justiniano. Ori­ginalmente, cinco pasajes llevaban a un gran salón con una nave y dos pasillos, separados por columnas de mármol. La única columna que sobrevivió fue removida en 1613 y ubicada frente a la Basílica de Santa María Mayor. En el centro de la nave original, Constantino encomendó realizar una estatua de sí mismo con brazos, piernas y cabeza en mármol blanco y el resto de bronce. La cabeza y uno de los pies se exhiben en el museo del Capitolio.

Templo de Venus

Este templo fue construido en el 135 d.C. por el emperador Adriano, quien probablemente también lo diseñó, y com­pletado por el emperador Antoninus Pius en el año 141 d.C. Dedicado a las deidades Venus y Roma, rico en colum­nas, ocupaba un área de 330 por 480 pies. Recién en el año2003 fue abierto al público.

Templo de Rómulo

Este edificio fue considerado un templo dedicado a la me­moria de Rómulo, hijo del emperador Maxentius, quien murió muy joven (309 d.C.) y fue divinizado por su padre. Se lo conoce como el Templo de Júpiter, máximo dios pa­gano para los romanos.

Templo de Antonio y Faustina

Construido por Antonio Pius en el 141 d.C. en honor a su esposa Faustina. Cuando fallece Antonio, se convierte en un espacio a su memoria. Este edificio, posteriormente, se uti­lizó como teatro y más adelante fue el pórtico de la iglesia de San Lorenzo in Miranda (siglo XI). Aún conserva sus diez columnas de mármol.

Templo de César

Construido por el emperador Augusto, en el mismo lugar en que Julio César fue cremado. Solo quedan algunas rui­nas, incluido un altar circular donde yace Julio César, y en el cual, hoy en día, algunas personas de forma conmemora­tiva, depositan ofrendas florales.

Templo de Vesta

Víctima del incendio de Roma, fue reconstruido por Julia Domna (191 d.C.), esposa del emperador Septimius Se­verus. Tenía una planta circular con un hueco en el techo para la salida del humo sagrado, estaba enmarcado por 20 columnas dispuestas de forma circular, de las cuales que­dan tres. Aquí se conservaban los objetos sagrados de la fortuna de Roma, que tradicionalmente Eneas habría traí­do de Troya.

Templo de Castor y Pólux

Dedicado al culto de los hermanos gemelos, fue inaugu­rado en el 484 d-C y restaurado varias veces. La fachada consistía en 19 columnas (quedan 3), aquí, muchas veces, se reunía el Senado romano para debatir sobre el futuro de la ciudad. Banqueros, mercaderes y barberos tenían nego­cios fuera del podio, entre las columnas, para aprovechar el tránsito de las personas del lugar.

Basílica de Julia

Construida por Julio César en el 54 a.C. en el lugar de la Ba­sílica Sempronia. Fue completada por el emperador Augus­to, y reconstruida luego de un incendio en el año 2 a.C. Su última remodelación fue en el 416 d.C. Estaba compuesta por un edificio de dos pisos, una nave, cuatro comparti­mentos internos y un gran salón central.

Basílica Emilia

Esta es la única basílica del período republicano que sobre­vive. Fue construida en el 179 a.C. por Marcus Aemilius Lepudis y Marcus Fulvius Nobilior. Llamada Fulvia en un comienzo, fue restaurada varias veces por los miembros de la familia Aemilia. La fachada consistía en dos pisos y un pórtico de 16 arcos sobre pilares con semicolumnas. Detrás del pórtico había negocios, que llevaban a las tres naves sos­tenidas por columnas de mármol.

Arco de Septimius Severus

Se encuentra casi a los pies del Capitolio, y fue construido en el 203 d.C. para el 10° aniversario del ascenso del em­perador Septimius Severus al trono. Dentro del gigantesco arco, hay cuatro habitaciones a las que se accede por una escalera lateral. De ambos lados del arco se encuentran las escenas de hazañas bélicas del emperador.

Templo de Saturno

Se lo comenzó hacia fines de la Era Real y fue inaugurado entre el 498 y el 497 A.C. y reconstruido en el 42 a.C. Ac­tualmente se puede apreciar la entrada enorme, que daba paso al foro, donde los tesoros del Estado se conservaban.

ÚLTIMAS EXCAVACIONES

En el año 2006, se anunció el descubrimiento de la Casa Palatina, donde se cree que nació el primer emperador ro­mano, Augusto.

La jefa de la expedición arqueológica, Clementina Pane­lla, se refirió a este espacio como un “hogar muy antiguo y aristocrático”. La casa de dos pisos tenía un atrio, con pa­redes y pisos de mosaicos, ubicada en un lugar alto, desde donde se observan el Coliseo y el Arco de Constantino.

En el 2007, la arqueóloga Irene Iacopi, da a conocer el descubrimiento de la llamada “fuente de la vida”, una cascada de agua custodiada por piedras de mármol y una cúpula redonda, situada por debajo de la que habría sido la casa de Augusto. Correspondería a la legendaria Lupercal (cueva donde la loba cuidó a Rómulo y Remo), un lugar sagrado, venerado por generaciones de romanos a lo lar­go de los siglos. Los arqueólogos que participaron de estas excavaciones, exhibieron fotos de la cueva, parcialmente colapsada, decorada con conchas marinas y mármol. Este santuario se adentra unos 16 metros en la colina palatina y una estatua de un águila corona lo alto de su bóveda. ◊


 

* María Cecilia V. Benac, Licenciada en RR.II graduada en la Universidad del Sal­vador; profesora en Diplomacia (USAL), docente de Relaciones Internacionales y Economía, Gerente general de Grupo B, Directora de la publicación Reconci­liando Mundos, área de expertise: mun­do islámico y árabe, consultora política, redactora en medios especializados. Reportera de guerra en Medio Oriente, miembro de Reporteros sin Fronteras.