
Editorial
ORIENTE ES MÁS QUE LO QUE CONOCEMOS
El mito oriental
There seemed a certainty in degradation.
T.E. Lawrence: Seven Pillars of Wisdom, CIII.
En oriente nace la civilización. Pero lo que ES Oriente se desvanece en una suerte de mito moderno occidental.
La relevancia de las culturas orientales en la historia es incontrovertible. En general las ideas, incluso las políticas, fueron de carácter religioso. Las doctrinas predominantes en Oriente contribuyeron a hacer más fuertes las organizaciones estatales autoritarias y carentes de movilidad social pero evolucionaron a formas más modernas de organización política.
El problema común es asociar a Oriente con una zona geográfica identificada por la lente occidental. Oriente es más que lo que conocemos como Oriente, a saber: la Mesopotamia asiática, el mundo persa, Egipto, India, Pakistán, son Oriente, y no solo Japón y China.
Pero Oriente además de ser una “geografía” es una filosofía, una enseñanza que para reconocer y aceptar lo nuevo, lo distinto se debe salir del carácter social, de la adaptación social de las ideas occidentales que nos imponen como parámetro para entender a Oriente.
Hay una falsa conciencia de la importancia del conocimiento de las culturas orientales, o incluso de su vasta extensión a todos los campos de la vida del hombre civilizado. Según Eric Fromm el problema de la falsa conciencia, es en verdad la falta de adecuación entre la realidad y su interpretación por parte del grupo humano, que juzga y se refiere a una cultura que cree conocer. La falsa conciencia del occidental está en pensar que lo único que identifica a Oriente, es una suerte de moda: el hombre moderno acepta la cuestión oriental del ying-yang, el yoga como una gimnasia de élite, los “ching” chinos como íconos para tatuarse, el Budismo como una religión “copada” y la riqueza espiritual de Tailandia como destino que se puso de moda por una película de búsqueda existencial. No querer ir más allá de esta superficialidad es miedo a ser más libre, ya que es a lo que conlleva el conocimiento.
Más, es irrisorio incluso querer adaptar una ficción del concepto de “lo Oriental” como una única línea de pensamiento que cruza todo el espectro cultural desde Egipto, hasta China, pasando por las extensas tierras conquistadas por Alejandro Magno en su época dorada. La misma falacia que surge al querer identificar la “democracia” como una única fórmula de gobierno occidental, repetible sin salvedades en Gran Bretaña, en E.E.U.U, como en Argentina o Chile.
Dice E. Fromm que “esa expresión política del Miedo a la libertad, no es un fenómeno accidental de un momento de un país determinado, sino que es la manifestación de una crisis profunda que abarca los cimientos mismos de nuestra civilización”.
Es decir que al hablar de Oriente en general en Occidente se mantiene un concepto de este complejo filosófico que claramente roza la definición del mito. Según Mircea Eliade, conocido profesor de la Universidad de Chicago experto en Historia de las creencias y de las ideas religiosas, define al mito de la siguiente manera:
“El mito resulta el fundamento de la vida social. El mito se considera expresión de la verdad absoluta porque se refiere a una historia sagrada (…) Siendo real y sagrado el mito se vuelve ejemplar y sirve de modelo para todos los actos humanos”.
Para el hombre de las sociedades arcaicas lo esencial para él es conocer los mitos. No sólo porque los mitos le ofrecen una explicación del mundo y de su propio modo de existir en el mundo, sino porque al reactualizarlos, es capaz de repetir lo que los dioses, los héroes o los antepasados hicieron “ab origine”. Conocer los mitos es aprender el secreto del origen de las cosas.
“El mito es –entonces– un relato que hace revivir una realidad original y que responde a una profunda necesidad religiosa, a aspiraciones morales de orden social (M. Eliade, “Mito y realidad” Ed. Lacor S.A, pag. 12-17). La psicología moderna podría acercarse también a esta “verdad” que sostiene occidente sobre oriente refiriéndose al concepto de adaptación dinámica o la llamada “Psicología de los pueblos” que hace que se aplique un determinado carácter social.
Dice Roguinski “El hombre implícito en la sociedad, por su carácter, es social, aunque no obstante siga siendo, en cierto sentido, un ser autónomo”. La personalidad del hombre, justamente porque posee un carácter social, puede ser dada pero también modificada mediante un proceso educativo, y por sobre todo mente abierta y paciencia.
La realidad es un mito, una ilusión consensuada que hay que desentrañar, que hay que explorar para saberla parte de nosotros y para sabernos parte de ella. El mito, el gran crimen, es anterior a nosotros, pero en un afán de perfeccionamiento, de querer concretar lo abstracto, de querer objetivar la realidad hemos caído en el vació de la realidad de lo que es Oriente.
Titulos principales
Japón “envejece”
La dinámica demográfica agrava el sombrío panorama económico
Japón no sólo resignó frente a China su lugar como primera potencia económica asiática y segunda mundial, sino que además se encuentra frente a un panorama sombrío, agravado por la dinámica demográfica.
Los indicadores económicos japoneses muestran un sinfín de señales que indican que la economía asiática pierde impulso ante la desaceleración en el crecimiento de las exportaciones y un yen fortalecido.

India antes del hinduísmo
El hinduísmo no es una religión, es una forma de vida. India existió desde antes del hinduísmo. Previo a este desarrollo espiritual del hombre tan maravilloso, ya existía una tierra de ricas culturas y religiones que con el tiempo evolucionaron al hinduísmo.

Crisis en Egipto
El fin de la era Mubarak
Las revueltas iniciadas a fines de enero en Egipto finalmente lograron poner fin al gobierno de Hosni Mubarak, en el poder desde 1981. Se da por terminado así uno de los gobiernos autocráticos más duraderos de la región.

Iversiones turcas
América Latina en la mira de Turquía
Desde 2006 que el país euroasiático ha centrado su atención en la región. Cuáles son los sectores en los que está analizando hacer sus próximas inversiones. La importancia de Brasil y su mercado de casi 200 millones de habitantes, el potencial de la Argentina y el tratado de libre comercio con Chile.
















