Sobre educadores y educandos. EL DELICADO ARTE DE ENSEÑAR

La formación como factor clave del desarrollo sostenible

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Toda vez que se cruza con sus vecinos, Don Antonio demuestra ser un hombre muy educado al saludar cordialmente y preguntar por la salud de los familiares. Lo que realmente le ha otorgado una bien ganada reputación es su reacción diligente frente a la necesidad de cualquier vecino: suele ser el primero en brindar asistencia solidaria. Don Antonio es un hombre educado con algunas dificultades para leer. Siendo ya grande, logró aprender lo básico de la lectura gracias a una sobrina a quien todavía le agradece su ayuda.

Educación e instrucción no son conceptos contrapuestos sino complementarios, pero algunos académicos han levantado su voz contra el ejercicio de una fría instrucción academicista que vaya en detrimento de la educación integral del ser humano. Desde luego, existen programas institucionales superadores para que las escuelas logren instruir educando en medio de su microcosmos social, en escenarios de convivencia reflexiva de personas que necesitan asumir la heterogeneidad. Tal enfoque abarcador requiere docentes entrenados y con vocación. En una época de familias en crisis, la tarea del maestro comprometido no es sencilla. Pero vale la pena.

Paulo Freire, incansable educador brasileño fallecido en 1997, recibió en 1986 el premio internacional «Paz y Educación» de la UNESCO. “Quien enseña, aprende al enseñar; quien aprende, enseña al aprender”, dijo en una charla cuyo texto forma parte del libro El grito manso (Siglo Veintiuno Editores, reimpresión 2009). “La práctica del educador, de la educadora, consiste en luchar por una pedagogía crítica que nos dé instrumentos para asumirnos como sujetos de la historia. Y esta práctica deberá basarse en la solidaridad”, sostuvo al hablar de pedagogía crítica en el marco de los ejes de la pedagogía conceptual, aquellos del Modelo Pedagógico del Hexágono: 1-Propósito (¿Para qué?); 2-Enseñanza (¿Qué?); 3-Evaluación (¿Hay avance?); 4-Secuencia (¿Etapas?); 5-Metodología (¿Cómo?); 6-Recursos (¿Con qué?). Explicó cómo “…la práctica docente va más allá del acto de entrar al aula y dar la clase de sustantivos. La práctica educativa es mucho más que eso”.

Por ejemplo, la vocación y solidaridad de cualquier educador quedan puestas a prueba con la enseñanza de la lectoescritura. En nuestro tecnológico siglo XXI quizá demos por sentado esta habilidad, pero la UNESCO señala el problema de la alfabetización, según la Reunión Mundial sobre Alfabetización y Sociedades Sostenibles celebrada el 8 y 9 de septiembre de 2015 en París. La Directora General, la Sra. Irina Bokova, dijo entre otras cosas: “…izamos la bandera de la alfabetización como derecho humano, como fuerza esencial para la dignidad y como fundamento de sociedades cohesionadas y del desarrollo sostenible […] Se han realizado progresos en todo el mundo desde el año 2000, pero aún persisten problemas considerables. En la actualidad, 757 millones de adultos siguen sin poseer competencias básicas en lectura y escritura […] No podemos permitir que esto continúe. La alfabetización es indispensable para alcanzar el objetivo de desarrollo sostenible propuesto”1.

En realidad, las nuevas tecnologías aumentan las oportunidades de alfabetizar a todos. Si este objetivo se reconoce plenamente como uno de los aceleradores más poderosos del desarrollo sostenible, restaría dedicar los recursos necesarios para lograrlo. ¿Es muy caro alfabetizar a todos? Derek Curtis Bok, educador y ex presidente de la Universidad de Harvard, dijo: “Si crees que la formación es cara, prueba con la ignorancia”.

Formar personas éticas, creativas e inteligentes requiere educadores conscientes de la importancia de la tarea. El formador piensa en las prioridades educativas, en que la enseñanza de valores humanos debe acompañar al desarrollo de habilidades y destrezas. Reconoce que maestro y alumno forman un equipo, que hoy las clases se dictan en “aulas sin muros” (famosa expresión de McLuhan), que los estudiantes aportan observaciones enriquecedoras provenientes de los múltiples medios a su alcance. En un mundo cambiante, la educación necesita mantenerse dinámica y evolutiva.

Es la actitud del educador lo que inclina la balanza. “Aprendí porque mi sobrina tenía verdaderas ganas de verme aprender”, dijo Don Antonio. Y no podría estar más acertado.


1 Documento oficial con estadísticas detalladas: http://www.uis.unesco.org/literacy/Documents/fs32-2015-literacy.pdf

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