ICOMOS: Consejo Internacional de Monumentos y Sitios

ICOMOS es una organización no gubernamental de carácter internacional que vela por la protección y conservación del patrimonio cultural de la humanidad. El Consejo trabaja de forma conjunta con la UNESCO y es asesor en la elaboración de la ‘Lista del Patrimonio Mundial’.

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El patrimonio cultural de una comunidad o una nación se refiere a todo aquello que le hombre produce, y que luego se transmite a la generaciones futuras como parte de su historia; ese patrimonio es lo que hace a su identidad a nivel cultural.

Las obras y monumentos que tienen algún valor arquitectónico, histórico o artístico que los hace únicos, son protegidos por organizaciones especializadas para preservar su valor a lo largo del tiempo y evitar su deterioro.

El Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS, por sus siglas en ingles) esta conformado por un equipo de especialistas de distintas disciplinas que trabajan en el cuidado y mantenimiento de monumentos y sitios históricos en todo el mundo. ICOMOS es un organismo no gubernamental que asesora a UNESCO en la selección y posterior cuidado de los sitios que forman parte del patrimonio de la humanidad.

La conservación y restauración de bienes culturales es una actividad científica dedicada a asegurar su permanencia en el tiempo para las generaciones futuras, respetando su significado histórico, artístico y social. ICOMOS conforma una red interdisciplinaria de expertos e instituciones que trabajan en la protección de monumentos y sitios de valor histórico.

El origen de ICOMOS

La idea de preservar y proteger el patrimonio cultural moderno tuvo su impulso inicial en Alemania a finales de siglo XIX, cuando el Museo Real de Berlín publicó un ‘Manual de Conservación’ en el que desarrolla una metodología para el estudio de materiales, posibles causas de degradación y formas de prevenir, proteger y restaurar todo tipo de bienes.

El Consejo Internacional de monumentos y Sitios tiene su origen algunas décadas después como resultado del ‘II Congreso Internacional de Arquitectos y Técnicos de Monumentos Históricos’ celebrado en Venecia en 1964, donde se elaboró la `Carta internacional sobre la Conservación y Restauración de Monumentos y Sitios`, un documento que establecía la necesidad de contar con instituciones dedicadas especialmente a la conservación del patrimonio cultural a nivel internacional. La creación de ICOMOS en 1965, siguiendo la doctrina internacional, responde a esa necesidad de tener una asociación científica especializada en la restauración y conservación de edificios, obras arquitectónicas y monumentos.

La Carta Internacional o `Carta de Venecia`, retoma los principios y metodologías de conservación impulsados en el Manual del Museo de Berlín que dieron origen a ICOMOS. El Consejo fue conformado por un heterogéneo grupo que incluía arquitectos, historiadores, arqueólogos, ingenieros y antropólogos con el objetivo común de resguardar el patrimonio cultural de la humanidad. Tiene su sede central en Paris pero existen Comités locales en más de 100 países que se ocupan de la protección y promoción del patrimonio cultural local.

Proteger y promover

La misión principal de ICOMOS es proteger y preservar sitios y monumentos históricos de todo el mundo. La conservación es una disciplina profesional que tiene por objetivo salvaguardar el patrimonio cultural de la humanidad para evitar su deterioro por el uso o el paso del tiempo, asegurando su mantenimiento para las generaciones futuras. Tanto la conservación preventiva de cualquier bien como su restauración, en los casos en que haya sido deteriorado, deben respetar ciertos parámetros y reglas para que el significado, autenticidad y valor cultural histórico del bien no se vea afectado ni transformado en ningún sentido. Por eso, la conservación es una disciplina científica que debe seguir rigurosos parámetros técnicos teóricos y prácticos, a través de los cuales se reconoce el valor único de cada bien para desarrollar técnicas específicas que aseguren su mantenimiento en el tiempo.

ICOMOS es uno de los tres órganos consultivos del Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO, que se ocupa de la selección de los bienes culturales que forman parte de la `Lista del Patrimonio Mundial`. Cada Estado miembro de la organización puede presentar las propuestas para la inclusión de alguna obra o conjunto de obras en el listado de sitios con valor universal excepcional para ser protegidos por el Consejo. Esas propuestas son sometidas a evaluación por expertos de UNESCO con la colaboración de organizaciones especializadas. ICOMOS, de forma conjunta con los Estados, tiene la responsabilidad y obligación de mantener e informar sobre el estado de cada uno de los sitios que forman parte de la lista.

ICOMOS es consejero técnico de los gobiernos nacionales y otras instituciones, colabora con los Estados para llevar adelante la correcta protección del patrimonio cultural y brinda asistencia especial para el cuidado de los monumentos que se ven amenazados por fenómenos naturales o actividades humanas que los puedan afectar.

Además de proteger el patrimonio mundial, la misión de ICOMOS es promover en la sociedad la importancia de cuidar los monumentos y sitios de valor histórico. Por eso su tarea también consiste en compartir conocimiento a través de la publicación documentos y manuales y la organización de charlas abiertas.

El Consejo fomenta en el desarrollo teórico de nuevas metodologías respecto a la conservación brindando recursos técnicos y financieros para trabajos de investigación.

Patrimonio en peligro

Uno de los programas que lleva adelante ICOMOS a nivel internacional tiene que ver con la supervisión de monumentos que estén en peligro. El programa ‘Patrimonio en riesgo’ se ocupa justamente de cuidar aquellos bienes que están bajo algún tipo de inseguridad especifica. Con la colaboración de sus miembros y los Comités Nacionales, ICOMOS reúne información sobre aquellos sitios que corren riesgo y se ocupa de prestar especial atención a amenazas y situaciones de riesgo; su trabajo consiste en alertar a miembros en todo el mundo a través de publicaciones y un seguimiento especial. En caso de amenaza dentro de un país donde existe un Comité Nacional, el rol de las autoridades locales es fundamental a la hora de prevenir cualquier deterioro sobre los bienes históricos.

En 1954, incluso antes de la creación de ICOMOS, la UNESCO aprobó un Protocolo para la protección del patrimonio cultural en situación de guerra. Hoy en día, el Consejo, junto con otras organizaciones no gubernamentales especializadas en temas de patrimonio cultural, conforma el Comité Internacional del Escudo Azul (Internacional Comittee of de Blue Shield, ICBS), que es el símbolo utilizado para identificar los sitios culturales que son protegidos por la organización.

La Organización de la Naciones Unidas desarrolló un sistema de custodia y monitoreo de los monumentos históricos en zonas de conflicto a través de satélites. Expertos de UNESCO evalúan el estado de decenas sitios de valor cultural excepcional a través de imágenes aéreas tomadas por satélites artificiales en zonas de difícil acceso terrestre por cuestiones de desastres naturales o conflictos bélicos.

Comité de ICOMOS en Argentina

En cualquier país que sea miembro de UNESCO puede existir un Comité Nacional de ICOMOS, que cuenta actualmente con sedes nacionales en 110 países. Si bien los Comités deben respetar los Estatutos de ICOMOS Internacional, trabajan con total independencia en la promoción y cuidado del patrimonio cultural local. Cada Comité adopta su reglamentación interna y su procedimiento, respetando los objetivos globales de ICOMOS; desarrollan sus propias actividades por iniciativa de sus miembros o solicitud de los gobiernos nacionales.

La sede local funciona en Argentina desde hace más 40 años.

Los Comités funcionan también como un canal para conectar expertos de diversas disciplinas en todo el mundo a través de la sede central que nuclea a todos las oficinas locales. Además de sus propios programas, los Comités Nacionales participan de los proyectos que lleva adelante ICOMOS Internacional. Cada Comité elige sus propias autoridades y el Presidente de cada uno forma parte de automáticamente del Comité Asesor de ICOMOS a nivel Internacional durante el transcurso de su mandato.

La sede de ICOMOS en Argentina fue creada en mayo de 1973 por un grupo de profesionales liderados por Jorge Gazaneo quien fuera también el primer Presidente del Comité a nivel nacional. La sede del Comité en nuestro países se ubica en la Manzana de la Luces, pleno centro porteño y recién en la década de 1990 empezó a expandirse hacia el resto del país. La asamblea ordinaria se reúne una vez por año y desde 2007 empezó a llevarse la reunión a distintas provincias invitando a participar a expertos de todo el país.

Entre sus diversas actividades, el Comité se ocupa de la organización de Congresos, encuentros científicos, publicación de libros y documentos teóricos para difundir no solo en los círculos académicos, sino también para dar a conocer al público en general. El Consejo también asesora a organizaciones públicas e instituciones privadas en temas vinculados con el patrimonio cultural. En 2015 el Comité Argentino organizó el Primer Encuentro de Comités Latinoamericanos de ICOMOS del Siglo XX al que asistieron más de 200 personas y participaron disertantes de toda la región para debatir y reflexionar sobre las relaciones y alcances del Patrimonio Arquitectónico del Movimiento Moderno.

En Argentina funciona la Comisión Nacional de Monumentos, Lugares y Bienes Históricos que depende del Ministerio de Cultura de la Nación y trabaja de forma conjunta con los expertos de ICOMOS.

www.icomos.org.ar/ 

Casa Curutchet, patrimonio de la humanidad

La obra del arquitecto Le Corbusier fue declarada patrimonio de la humanidad, y entre los 17 edificios destacados en el Congreso de la UNESCO, se encuentra la Casa Curutchet que el artista diseño en la Ciudad de La Plata.

Entre las obras destacadas se destacan el Museo de Arte Occidental de Tokio, la Maison Guiette en Bélgica y otros edificios alrededor del mundo.

El pasado 28 de julio, el Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO distinguió la obra del arquitecto suizo-francés como patrimonio de la humanidad. El vicepresidente de ICOMOS Argentina, Claudio Catera acompaño a la delegación Argentina de funcionarios que fue a presentar y apoyar la candidatura al Congreso que tuvo lugar en Estambul. La presentación incluía 17 de los edificios más emblemáticos de Le Corbusier, entre los que se encontraba la vivienda particular diseñada por el arquitecto para el médico Pedro Curutchet en La Plata en la década de 1940. La distinción otorgada a la obra destaca los detalles arquitectónicos extraordinarios, el aprovechamiento del espacio y el sistema innovador de proporciones que se utilizó para su construcción que la destaca como una contribución esencial para la arquitectura moderna.

La Casa fue distinguida como monumento Histórico Nacional en 1987 y actualmente funciona como sede del colegio de Arquitectos de La Plata. La distinción de la UNESCO es la jerarquía mas alta para un bien, implica un gran prestigio y una gran responsabilidad para su cuidado. Este nombramiento implica mayor atención por parte de UNESCO respecto al mantenimiento y cuidado de la Casa, así como también el acceso a nuevas fuentes de financiamiento para trabajos de conservación.

Objetivos del Comité del Patrimonio Mundial:

  • Alentar los Estados que forman parte de la Convención a que definan lugares de valor universal excepcional para ser incluidos en la Lista del Patrimonio Mundial.
  • Vigilar el estado de los lugares inscritos en la Lista, previendo posibles riesgos y alertar a los Estados a que creen sus propios programas de vigilancia.
  • Ayudar a los Estados a crear mecanismos viables para la salvaguardia de los lugares del Patrimonio Mundial, con ayuda del Fondo Mundial, según proceda.
  • Prestar a los Estados la ayuda de emergencia necesaria para proteger los lugares que corren peligro inminente.
  • Promover la conservación del patrimonio cultural y natural en términos generales.

Para ser declarado Patrimonio de la Humanidad los bienes culturales deben cumplir alguna de estas características:

  1. Representar una obra maestra del genio creativo humano.
  2. Ser la manifestación de un intercambio considerable de valores humanos durante un determinado período o en un área cultural específica, en el desarrollo de la arquitectura, las artes monumentales, la planificación urbana o el diseño paisajístico.
  3. Ser y aportar un testimonio único o por lo menos excepcional, de una tradición cultural o de una civilización desaparecida o que sigue viva.
  4. Ser un ejemplo sobresaliente de un tipo de edificio o de conjunto arquitectónico o tecnológico, o de paisaje que ilustre una etapa significativa o etapas significativas de la historia de la humanidad.
  5. Constituir un ejemplo sobresaliente de hábitat o establecimiento humano tradicional, representativo de una cultura o de culturas ahora vulnerables por el impacto de un cambio irreversible.
  6. Estar directa y perceptiblemente asociado con acontecimientos o tradiciones vivas, ideas o creencias de importancia, o con obras artísticas o literarias de significado universal excepcional.

Son también importantes:

  • El criterio de autenticidad en lo que a diseño, materiales, mano de obra o marco se refiere
  • Como factor adicional, será también tenido en cuenta el estado de preservación del bien, que debe ser relevantemente evaluado, es decir, comparándolo con el estado de otros bienes semejantes del mismo período.

Los bienes naturales deben:

  1. Ser ejemplos sobresalientes y representativos de los diferentes períodos de la historia de la Tierra, incluyendo el registro de la evolución, de los procesos geológicos significativos en curso, del desarrollo de las formas terrestres, o de elementos geomórficos o fisiográficos significativos.
  2. Contener fenómenos naturales extraordinarios o áreas de una belleza natural y una importancia estética excepcional.
  3. Contener los hábitats naturales más importantes y más representativos para la conservación in situ de la diversidad biológica, incluyendo aquellos que alberguen especies amenazadas que posean un valor universal excepcional desde el punto de vista de la ciencia o la conservación. También son criterios importantes la protección, la administración y la integridad del sitio.

Procedimiento para que una candidatura logre su aceptación como Patrimonio

La inclusión de bienes culturales o naturales en la Lista se efectúa siguiendo un procedimiento definido: éste implica el establecimiento previo, por parte de cada Estado, de una lista indicativa de bienes a ser inscritos, que se actualiza periódicamente.

Este inventario de bienes, que pretende un reconocimiento internacional en razón de su valor universal excepcional, se entrega oficialmente en el Centro del Patrimonio Mundial, en la UNESCO.

En España, el órgano responsable de ello es el Consejo del Patrimonio Histórico como máximo ente consultivo nacional en el que están representados el Estado y todas la Comunidades Autónomas. El Consejo es quien eleva al Gobierno de la Nación la lista indicativa de aquellos bienes aspirantes, agrupados por etapas y corrientes culturales, con justificación de su valor y en referencia con otros bienes similares nacionales o extranjeros.

A partir de ese momento pertenece a las autoridades nacionales determinar un orden de prioridad, en función del cual se constituirán los expedientes de inscripción siguiendo las recomendaciones que figuran en las “Orientaciones operacionales para la aplicación de la Convención del patrimonio mundial “. Los expedientes deben enviarse al Centro del Patrimonio Mundial antes del 1 de febrero para ser sometido al Comité del patrimonio mundial en la sesión del próximo año (mes de junio).

La inclusión de bienes culturales o naturales en la Lista se efectúa siguiendo un procedimiento definido.

En este momento entran en escena los Órganos Consultivos que intervienen gracias a su red de expertos para evaluar in situ cada proposición. Sus informes serán estudiados por el Comité del Patrimonio Mundial, primero en su reunión de junio, y después durante la sesión del mes de diciembre, en donde se completarán eventualmente las proposiciones de inscripción y se decidirá finalmente su inclusión o no en la Lista del Patrimonio Mundial.

Criterios

La inclusión en la Lista del Patrimonio Mundial se realiza con arreglo a las siguientes categorías:

  • Monumentos. Se considera monumento a la obra arquitectónica, escultura, pintura y las piezas o estructuras de carácter arqueológico, inscripciones, cavernas y grupos de elementos que tengan un valor excepcional desde el punto de vista histórico, artístico o científico.
  • Conjuntos. Grupos de construcciones aisladas o reunidas, cuya arquitectura, unidad e integración en el paisaje les da un valor universal desde los mismos puntos de vista que para los monumentos, se denominan conjuntos, dividiéndose éstos a su vez en tres categorías.
  • Sitios. Las obras del hombre o bien las obras conjuntas del hombre y la naturaleza, incluidos los lugares arqueológicos, que tienen un valor universal excepcional desde el punto de vista histórico, estético, etnológico o antropológico.

Condiciones

El Comité del Patrimonio Mundial considera que un bien tiene valor universal excepcional para figurar en la Lista cuando cumple al menos uno de los cometidos siguientes:

Aporta un testimonio único, o excepcional, de una civilización o de una tradición cultural desaparecida.

Ejerce una influencia considerable, en un período dado o en un área cultural determinada, sobre el desarrollo de la arquitectura, las artes monumentales, el planeamiento urbano o la creación de paisajes.

Constituye un ejemplo sobresaliente de establecimiento humano o de ocupación del territorio representativo de culturas tradicionales, sobre todo cuando son vulnerables a mutaciones irreversibles.

Ofrece un ejemplo eminente de un tipo de construcción o de conjunto arquitectónico o de paisaje que ilustra un período significativo de la historia humana.

Constituye una obra maestra del genio creador del hombre.

Aparece directa o materialmente asociado a acontecimientos o tradiciones vivas, ideas, creencias u obras artísticas y literarias que tengan una significación excepcional.

Además de estos criterios, cualquier bien para el que se pretenda la inscripción, deberá reunir dos condiciones previas:

  • Responder en su concepción, materiales y ejecución al valor de autenticidad.
  • Gozar de protección jurídica y mecanismos de gestión adecuados para asegurar su conservación.

En algunos casos, las indicaciones del Comité procuran formular con mayor detalle los requisitos exigibles. Por ejemplo, para las “ciudades muertas” se subraya la necesidad de una inscripción integral del sitio arqueológico urbano que evoque las funciones múltiples y conexas de la ciudad desaparecida. Las “ciudades históricas” deben imponerse por su calidad arquitectónica, con su abstracción de su función de símbolo histórico que por sí mismo no podría justificar la inscripción. Para incluir los “centros históricos” y los “barrios históricos” es preciso que su densidad y calidad monumental sean reveladoras de una ciudad de interés excepcional. Para la inclusión de monumentos aislados o realizaciones urbanísticas limitadas en el espacio, su valor universal ha de justificarse sin que se haga extensiva su inscripción a la ciudad donde se encuentren radicados.

En cuanto a los sitios o paisajes culturales, los bienes seleccionados deben tener entidad suficiente para representar la totalidad del paisaje cultural que ilustran, siendo posible también proponer zonas asociadas a grandes líneas o redes de transporte y comunicación. El Comité intenta conseguir un mayor equilibrio entre los bienes culturales y naturales, y una mayor distribución geográfica de todos ellos

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