El concepto surgió en 2001 en un informe elaborado por el economista Jim O’Neill, presidente del prestigioso banco de inversión, situado en Londres, Goldman Sachs. El primer ensayo fue titulado “Building Better Global Economic BRICs”. Este estudio analizaba las perspectivas en términos económicos de Brasil, Rusia, India y China en los diez años siguientes y concluía que se produciría una modificación profunda del panorama financiero internacional en un futuro no muy lejano.

En el año 2003 Jim O’Neill realizó otro estudio, y el más enfatizado hasta aquí, denominado: “Dreaming with BRIC: The Path to 2050”, en donde se realizan proyecciones económicas hasta el año 2050. Aquí se pronostica que en términos económicos, los BRICs tendrán un lugar definitivamente establecido entre las mayores economías del mundo y en términos generales se prevé que para el año 2050 los países del BRIC crecerán un 500% en población, numero gigante si se tiene en cuenta que hoy en día la población total del BRIC ocupa un 25% del planeta. Es que dentro de los argumentos que O’Neill sostiene plantea que en un futuro cercano la globalización no va a poder ser sostenida solo por Estados Unidos.

Los elementos que el economista tuvo en cuenta a la hora de elaborar sus proyecciones fueron: el ritmo de crecimiento económico y la población de cada país.

Ambos indicadores son claros si tenemos en cuenta que los cuatro países se destacan por su principal característica: la importancia geo-económica y política que tienen y probablemente tendrán en el escenario mundial futuro.

Los cuatro países poseen una enorme extensión territorial: Rusia, con 17 millones de kilómetros cuadrados; China, con 9,3 millones; Brasil, con 8,8 millones, e India, con 3,2 millones. Asimismo, BRIC representa el 40% de la población mundial: China sola representa un quinto de la población mundial, seguida de cerca por India –15,5%– y bastante más lejos por Brasil –2,9%– y Rusia –2,2%–.

Los cuatro países cuentan con recursos naturales y energéticos considerables, por ello es que se han desarrollado en las áreas económicas más importantes: sectores energéticos; mineros agropecuarios; industriales y de altas tecnologías. Fundamentalmente, el modelo BRIC tiene en cuenta a Brasil y Rusia como proveedores de recursos naturales y materias primas y a China e India como poseedores de los mayores mercados internos del mundo, sobre todo en servicios informáticos y software.

En términos económicos, BRIC produce entre el 15 y 20% del PBI mundial y no solo han logrado un alza importante de su producto bruto interno (PBI) sino también tienen un fuerte consumo interno, lo que permite no depender en exceso del mercado internacional, que crece en paralelo a la movilidad social ascendente que experimentan los cuatro países. No obstante ello su participación en el comercio mundial crece a pasos agigantados, siendo hoy en día países preferidos para inversionistas.

En materia de defensa, los BRIC están aún lejos de disputarle el liderazgo militar a Estados Unidos, hoy en día responsable del 46% del gasto militar mundial, se guido por el Reino Unido (5%), Francia (5%), China (4%), Japón (4%), Alemania (3%), Rusia (3%), Italia (3%), Arabia Saudita (3%) y la India (2%).

Como contrapartida de esta gran promesa emergente, nos encontramos con la profunda problemática social en que están sumidos estos 4 países: en el índice de Desarrollo Humano que realiza el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (que mide variables como la educación, la esperanza de vida, la tasa de alfabetización y la calidad de vida en 179 países) Brasil ocupa el 70o lugar, seguido de Rusia (73), China (94) y la India (123). De hecho, este es el gran desafío al interior de estos países.

PUESTA EN MARCHA

Ahora bien, hasta aquí observamos al BRIC desde una noción académica y analítica surgida más bien desde el ámbito privado. Pero cabe preguntarse aquí qué hay del BRIC en el ámbito gubernamental y qué grado de institucionalización puede llegar a tener, si es que tiene.

Podemos afirmar con certeza que BRIC logró consolidarse y hasta superar las proyecciones iniciales que se esbozaban en estos estudios. Profecía autocumplida del lobby de Goldman Sachs o simple análisis riguroso científico que decantaría en lo que tenía que ser, lo cierto es que la realidad en que se sumió este cuarteto logro darle mayor credibilidad a la tesis que tanta fe les tuvo desde un principio.

No conforme con los estudios anteriores, Goldman Sachs elaboró: “BRICs and Beyonc”, en donde se volvió a tratar el crecimiento de los BRICs junto con el de un grupo de 11 países que denominaron: “Next Eleven”: Bangladesh, Corea del Sur, Egipto, Filipinas, Indonesia, Irán, México, Nigeria. Pakistán. Turquía y Vietnam.

La mesa estaba servida, solo faltaba que sus principales comensales se sentaran. Este inicial pero muy importante paso lo llevaron a cabo los cuatro países: Brasil, Rusia, India y China.

En mayo de 2008, se celebró en Ekaterimburgo (Rusia) la primera reunión entre los ministros de relaciones exteriores de los cuatro países de la que surgió un comunicado conjunto. Este documento expresaba la opinión concordante de los cuatro países en diversas cuestiones globales, y resaltaba la defensa del multilateralismo y de la predominancia del derecho internacional, como base del sistema internacional para promover la paz y garantizar el desarrollo.

Un año más tarde, el 16 de junio, en la misma ciudad rusa, se celebró la primera cumbre del BRIC, de la que resultaron dos documentos públicos: el “Comunicado Conjunto de los Líderes” y el “Comunicado Conjunto sobre Seguridad Alimentaria Global”.

Es importante destacar que la coyuntura en que se llevó a cabo la primera cumbre del BRIC fue en plena crisis financiera global, de hecho la temática principal de la agenda se vinculó a ese suceso.

Recordemos que dicha crisis trajo grandes dificultades a todos los países del mundo. Para los países emergentes esto equivalió a caída, o en el peor de los casos restricción, de la demanda de sus exportaciones, profundas limitaciones de inversiones y agotamiento de créditos internacionales, lo que se tradujo en una desaceleración de sus economías internas. Pero peor fue para las economías desarrolladas que sí sufrieron fuertes recesiones.

Los mercados del BRIC jugaron un rol importante en la estabilización de la economía global debido a su amplio margen para flexibilizar sus tasas de interés, por sus altos niveles de consumo, por su posesión de gran cantidad de reservas internacionales en su balanza de pagos.

BRIC COMO MECANISMO

A partir de los primeros encuentros, BRIC tomó forma gracias a la práctica de ir estableciendo una agenda común, periodicidad de encuentros y modos de proceder.

Sentadas las bases para la consolidación de la institucionalización cabe preguntarnos: ¿qué es el BRIC? ¿Un bloque? ¿Un organismo? Lo que BRIC es refleja la realidad actual del escenario internacional: creciente relevancia de países en desarrollo que como actores internacionales quieren dejar de ser “los periféricos” dentro de una estructura anacrónica. Por ello, es que BRIC se constituye como un mecanismo interregional: con carácter más bien informal, multilateral y, lo más importante para ellos, un tipo de agrupación con estructura maleable. La presencia del BRIC ya de por sí nos muestra la nueva realidad de un mundo donde van surgiendo ejes que van proyectando una nueva realidad caracterizada por la construcción de un nuevo orden internacional.

Este tipo de agrupación es característica de países en desarrollo como otros de similar naturaleza, como el Foro de Diálogo India, Brasil y Sudáfrica (IBSA), la Cumbre América del Sur-Países Árabes (ASPA), el Foro de Cooperación Asia Oriental-América Latina (Focalal).

Hace tiempo los gobiernos chinos, rusos y brasileños venían reclamando una mayor incidencia en el diseño y en la estructura de gobernabilidad de los organismos financieros internacionales, es decir, planteaban la creación de una nueva arquitectura financiera global mediante la reforma de las entidades internacionales de crédito. Uno de los principales objetivos de la cumbre en Rusia fue proponer una alianza estratégica en términos políticos y económicos que pueda ejercer algún contrapeso al modelo hegemónico estadounidense.

En este sentido, decidieron actuar en forma coordinada en los diversos foros internacionales donde se debatirán los cambios en la arquitectura de la economía global. Diferentes estimaciones afirman que la desproporción entre el tamaño de las economías emergentes y su poder de decisión en los foros de las economías mundiales más poderosas, se dirigirá de una forma negociada a la construcción de otra arquitectura financiera mundial más equilibrada.

Redoblando la apuesta, los presidentes de los bancos centrales y ministros de economía de los cuatro países, se propusieron en reuniones del año pasado estudiar para los próximos meses propuestas para sustituir el dólar como moneda de referencia para los intercambios comerciales internacionales. El objetivo a largo plazo, será la creación de una nueva divisa supranacional paralela al dólar.

AL INTERIOR DEL BRIC

De acuerdo al informe de O’ Nelly, se estima que China sobrepasará el PBI de los Estados Unidos para el 2050. Hecho que cobra mayor relevancia una vez que, luego de la crisis financiera del año 2009, se relativiza cada vez más el liderazgo de Estados Unidos, no como potencia cultural, sino como polo indiscutido de la economía mundial. Al respecto de esta relación bilateral, el Gobierno autocrático chino no piensa, al menos a corto plazo, en endurecer su política monetaria ni cambiaria, que tantos dolores de cabeza le trae, respecto de las tasas de interés, a Estados Unidos.

El presidente de Rusia, Medvedev, tiene como pieza central de su política económica la diversificación de actividades. Asimismo, hizo lo suyo reclamando su liderazgo sobre Europa Central y del Este haciéndole frente a la influencia estadounidense en aquella región, y desde el año 2008 viene marcando una creciente presencia en América Latina con una activa política exterior.

Captura de pantalla 2016-02-21 a la(s) 17.51.37La India no sólo cuenta con tecnología nuclear sino que, además, apostó por formar y radicar mano de obra calificada llevándola a ser hoy el principal exportador de tecnología en el mundo. De hecho, ocupa el primer lugar en exportación de software. La economía brasileña tiene un consumo interno muy elevado, es un país con altas tasas de exportación (sobre todo en la agricultura) y crece cada vez más a causa de inversiones extranjeras, sobre todo de Estados Unidos.

Es claro que para el gobierno brasileño “el” ámbito elegido para posicionarse como un jugador global es el BRIC. De hecho, el hombre quien la conduce es Mangabeira Unger, un intelectual brasileño que fue profesor de Barack Obama en sus años de Harvard, y hoy tiene a su cargo la coordinación de Brasil en el ámbito de los BRIC, siendo naturalmente su mayor entusiasta y quien permanentemente aboga por su institucionalización.

ESCENARIO FUTURO

Según la opinión del profesor Jorge Majfud, la principal crítica que ha recibido el concepto de BRIC es que no define a un grupo homogéneo, es decir que en sí mismo no define un nuevo camino de desarrollo capitalista, sino que continúa el modelo estadounidense.

Lo cierto es que si bien en principio es difícil encontrar coincidencias entre los cuatro países, lo que realmente los une no es quizás destacable a simple vista: que los pronósticos económicos con respecto a ellos se cumplan. Por ello el objetivo principal, respecto a BRIC, es encontrar agendas en común que les permitan ampliar su margen de maniobra tanto al interior como afuera del mecanismo para influir en contextos relevantes del escenario internacional imperante.

Para sus integrantes el desafío de salirse de un papel como mero concepto ya está planteado, ahora solo queda lograr un BRIC consolidado y de plena cooperación que los lleve a la irrupción de un nuevo liderazgo sostenido a lo largo del tiempo en el escenario internacional. Liderazgo motivado por la necesidad de crear un nuevo modelo económico más equilibrado y justo. ◊