CLUB DE PARÍS

El Club de París es un organismo informal, ya que no cuenta con una estructura permanente ni una sede física. Tiene una organización flexible que toma forma con cada reunión entre los países deudores y sus acreedores, en las que se renegocian deudas, se estipulan formas de pago y se reestructuran créditos. Fuera del periódo de reuniones, en las que cada país cuenta con sus representantes al igual que las organizaciones internacionales participantes, el Club de París tiene una cantidad mínima de personal que cumple tareas administrativas.

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HISTORIA DEL CLUB DE PARÍS

La primera reunión del Club de París tuvo lugar en mayo de 1956, cuando se autoconvocaron en la capital francesa un grupo de países para discutir la posibilidad de brindar facilidades en el pago de su deuda externa a la Argentina, que mantenía obligaciones crediticias con otros organismos internacionales, a las que no podía hacer frente. Con el objetivo de brindar las herramientas necesarias para permitir que la Argentina pueda cumplir con sus compromisos, se llevaron a cabo las reuniones que terminaron con el primer acuerdo del Club de París como una organización internacional de crédito. Si bien de manera informal, a partir de ese momento comenzaron a establecerse reuniones periódicas en las que se evaluaban posibles acuerdos, se monitoreaban los créditos ya otorgados y se acordaban renegociaciones de otros nuevos.

Argentina se encontraba durante esos años con dificultades para afrontar los compromisos previamente firmados con sus acreedores y necesitaba ayuda económica de la comunidad internacional para llevar adelante sus obligaciones. Francia en ese momento, le propuso a otros países del primer mundo juntarse para discutir la posibilidad de brindar la ayuda económica necesaria para evitar que la Argentina entrara en default y, que de esta forma, pudiera, a través de una renegociación de su deuda, comprometerse a pagarla con nuevos plazos y condiciones.

A partir de esa primera reunión y la consecuente negociación con los representantes argentinos, se gestó el Club de París, un organismo informal compuesto, hoy en día, por un grupo de 19 países que se reúnen mensualmente en la capital francesa para tratar temas relacionados con créditos y renegociaciones de deudas de otros países subdesarrollados o en vías de desarrollo.

Además de los 19 miembros permanentes, el Club de París está integrado por otros países como miembros asociados; son aquellos que han participado en alguna negociación como paises acreedor es pero que no forman parte de todas las negociaciones regularmente ni firman los acuerdos. Por otra parte, también integran el Club de París un grupo de instituciones que cumplen el rol de “observadores” que presencian las reuniones, pero no participan formalmente en las negociaciones. Se trata de organismos, como el FMI o el Banco Mundial, que de alguna manera cumplen un rol formal de aval para la firma del acuerdo.

En los últimos 20 años, la actividad anual del Club creció de forma considerable. Durante las primeras décadas posteriores al primer acuerdo, se otorgó un promedio de cuatro créditos por año, aproximadamente, mientras que durante los últimos años, esta cifra creció de forma exponencial. Se convirtió, en los últimos años, en un organismo importante a nivel mundial por su participación en el otorgamiento de facilidades y la capacidad de renegociación de deudas, lo que permite a muchos países de tercer orden mundial, que por distintos motivos se ven en dificultades para afrontar sus compromisos de créditos y saldar su deuda externa, cumplir con sus obligaciones.

FUNCIONAMIENTO Y METODOLOGÍA DE TRABAJO DEL CLUB

Con los años el Club de París, si bien continúa siendo un organismo de carácter informal, ha desarrollado una organización más compleja, no en cuanto a su estructura, sino respecto de su actividad permanente y su influencia en el desarrollo de los países más pobres.

Cada año son más los acuerdos que se tratan en las reuniones periódicas de los miembros permanentes, y mayor también es la cantidad de acuerdos que se llevan a cabo. Evolucionó más en cuanto a su sistema y a los diferentes tipos de créditos que otorga, cada uno con características distintivas que se adaptan a las posibilidades de cada país deudor.

Desde sus orígenes, el Club de París se ha caracterizado por trabajar bajo una serie de lineamientos básicos que hacen a la seriedad y el compromiso frente a los países deudores:

· Tratamiento caso por caso

Una de las premisas a la hora de reunirse para tratar posibles acuerdos es que se estudia caso por caso, a fin de realizar una evaluación específica de las necesidades puntuales del país solicitante. Esto implica que ante cada caso los miembros del Club analizan sus características específicas, sus posibilidades, etcétera.

· Consenso de los acreedores

Otra premisa tiene que ver con el consenso, es decir, que todos los países acreedores participantes en la negociación deben prestar conformidad para la aprobación de la operación. Este es un requisito importante a la hora de llevar adelante las negociaciones para evitar trabas en el futuro.

· Condicionamiento para otorgar un préstamo

El Club tiene como lineamiento básico que solo negocia la reestructuración de una deuda con aquellos países que pueden justificar y demostrar los motivos por los cuales solicitan la ayuda monetaria. Deben explicar cuáles son sus necesidades y por qué no pueden hacer frente a sus obligaciones. Además deben comprometerse no solo a pagar las obligaciones del crédito, sino a implementar los cambios necesarios para reacomodar sus deficiencias en el área de economía y finanzas. También es requisito fundamental ser monitoreado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) o algún otro organismo internacional que sea observador asociado al Club de París.

· Comparabilidad de los créditos

Este es otro requisito importante y tiene que ver con los diferentes créditos que puede negociar el país deudor con otros organismos internacionales u otros países fuera de sus negociaciones con el Club de París. Ningún acuerdo de este tipo puede negociarse con condiciones inferiores a las que otorga el Club de París; esa es una condición para que los créditos con el Club no se caigan.

TIPOS DE ACUERDOS

Si bien cada acuerdo es tratado de forma particular y con sus propias características, la mayoría pueden englobarse en cuatro tipos predefinidos según sus condiciones. El modelo más utilizado es el que llaman Clásico, aunque también existen otros tres: los llamados Houston, Náples y Colonia. Cada uno de ellos presenta características particulares que los diferencian del resto.

El crédito llamado de términos “clásicos” es el más común y más utilizado de todos. De acuerdo con los estándares que exige, permite que cualquier país deudor que cuente con un programa monitoreado por el FMI y que necesite una ayuda para hacer frente al pago de su deuda pueda en principio acceder a un acuerdo de este tipo. El rol del Club de París es garantizar una renegociación con tasas y plazos más convenientes para el país deudor, que le permitan cancelar su deuda dentro de la medida de sus posibilidades reales.

Los acuerdos bajo los términos de “Houston” comenzaron a implementarse en 1990 e implican un nuevo tipo de tratamiento de la deuda para aquellos países de ingresos más bajos y medianos. Ante determinadas características, existe la posibilidad de alargar los plazos de amortización más de 15 años y se prevé la posibilidad de realizar un canje de deuda con el país deudor.

El tratamiento de deuda bajo los términos de “Naples” entró en vigencia en 1994 como alternativa para los países más pobres y endeudados. Con sus pautas, permite aumentar el nivel de cancelación y de reducción de deuda a aquellos países que pueden acreditar un historial satisfactorio, tanto con el Club de París como con el FMI.

Los términos del tratamiento llamado “Colonia” se implementaron en 1999 como consecuencia de la iniciativa puesta en marcha tres años atrás respecto de los Países Pobres Altamente Endeudados (PPAE). Con esta iniciativa, se consigue elevar el porcentaje de cancelación de deuda a un 90% para casos específicos. Los países beneficiados por este tipo de acuerdos deben comprometerse a llevar adelante un ajuste económico fuerte como condición fundamental de elegibilidad.

ARGENTINA Y EL CLUB DE PARÍS

Los últimos acuerdos firmados se remontan a los principios de la década de 1990, coincidentes con el inicio del período de convertibilidad. En 1991 y 1992, se firmaron dos acuerdos distintos que con los años se fueron renegociando. Hoy en día, Argentina mantiene una deuda muy importante con el Club de París, y fue unos de los temas principales que ocupan la agenda de gobierno. Tras la crisis política y económica de 2001 y el posterior default en 2002, no hubo mucha actividad en cuanto a planes de cancelación de deuda; por eso en los últimos años el hecho de haber demostrado interés en cancelar los compromisos ya marca una pauta de cambio de la Argentina frente a sus acreedores.

En 2008, durante el primer período de gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, hubo un compromiso de parte del gobierno argentino para saldar el total de la deuda en un solo pago, como se había hecho años atrás con el FMI. Por diferentes motivos, esa promesa no pudo cumplirse y desde ese momento, las negociaciones para reestructurar la deuda no han avanzado mucho.

Con la reasunción de la Presidenta en 2011, fue nombrado Hernán Lorenzini para encabezar el Ministerio de Economía, y es él mismo quien está a cargo de las negociaciones con los acreedores, entre ellos, el Club de París. Uno de los objetivos principales para 2012 en materia económica es cerrar las negociaciones con el Club de París con condiciones favorables para la Argentina, algo que no pudo concretarse a fines de 2011, cuando un acuerdo parecía muy cercano. Si bien las diferencias entre las posturas son grandes, se confía en que demostrando voluntad de pago los acreedores podrán ceder un poco en sus pretensiones.

Estas diferencias tienen que ver principalmente con el tema de los plazos para los pagos y con el monitoreo por parte del FMI. Argentina pretende extender los plazos para el pago total de la deuda a 5 o 6 años, mientras que el grupo acreedor pretende un máximo de 2 años. Por otra parte, la observancia del FMI es uno de los requisitos del Club, que la Argentina pretende evitar. A la hora de encarar estas negociaciones, la Argentina cuenta con un punto a favor que tiene que ver con la situación actual de algunos de los países acreedores. Tras la crisis internacional de 2008, sumado a problemas actuales a nivel económico, algunos de estos países, como España o Italia, se encuentran en una situación más desventajosa para negociar. Estos países ya no tienen el mismo peso en la mesa de negociación, y las urgencias que puedan tener en materia económica y su debilidad frente a los otros acreedores pueden ser usadas por la Argentina a la hora de conseguir condiciones más favorables.

Con respecto a este tema, en marzo de este año el oficialismo consiguió la aprobación de una ley en el Congreso Nacional, que modifica algunos artículos sobre la utilización de fondos del Banco Central de la República Argentina. El proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la Republica Argentina fue aprobado por ambas Cámaras y a partir de la entrada en vigencia de la ley, el Banco Central puede, entre otras cosas utilizar mayor cantidad de reservas para el pago de la deuda externa. Con esta modificación se amplían las facultades decisorias del directorio del Banco Central que, siguiendo instrucciones del Ejecutivo, podrá hacer uso de las reservas sin trabas. De esta forma se espera que demostrando voluntad de cancelar la deuda, y recursos necesarios para hacerlo, los representantes argentinos frente al Club de París consigan una reestructuración de la deuda en términos y plazos favorables.