LA AGRICULTURA Y LA FAMILIA EN EL SIGLO XXI

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Persistencia en los márgenes: la agricultura familiar en el sudoeste bonaerense, investigación sobre los desafíos de una importante actividad expuesta a múltiples amenazas.

La agricultura familiar no ha desaparecido. Por el contrario, para muchos representa una renovada respuesta a las crisis económicas y alimentarias que sufren muchas regiones del planeta.

Sin embargo, la lógica de una actividad agraria familiar resulta contradictoria con algunas características propias de la modernidad como, por ejemplo, el marcado proceso social de independización de los jóvenes, tanto de hombres como de mujeres. Además, las fluctuaciones económicas, la introducción de modernas tecnologías y la evolución del mercado global han llevado a una transformación de los espacios rurales, generando lo que se conoce ahora como “nueva ruralidad”, donde actividades como el turismo compiten por ocupar un lugar dentro de tales espacios. Por lo tanto, el clásico mandato generacional de proteger el patrimonio familiar, de mantener la explotación agrícola de la familia, se ha enfrentado a grandes desafíos durante los últimos años.

Los conflictos entre padres e hijos encuentran en estas familias algunos ingredientes exclusivos del desafío agrario moderno. El esfuerzo en conjunto y la resolución de continuar el negocio familiar resultan más sencillos cuando la explotación dispone de mayores recursos: para las nuevas generaciones, la posibilidad de sostener un medio que aporta un buen pasar económico hace más atractivo el deber de continuar con el patrimonio familiar. Sin embargo, no todos los chacareros disponen de tal ventaja.

A pesar estos factores y de otras condiciones adversas, la agricultura familiar como sistema productivo no parece hallarse al borde de la desaparición y, para muchos, representa un modelo digno de defender y fomentar.

Natalia López Castro eligió el sudoeste de la Provincia de Buenos Aires, Argentina, para realizar un estudio cuyo período se prolongó por unos veinte años, entre 1987 y 2007.

Las características menos favorables de la región –en comparación con el núcleo más rico de la pampa húmeda– atrajeron a la autora para realizar su investigación sobre la vida familiar y económico-productiva de esta clase de agricultores que siguen manteniendo su presencia en el agro pampeano. Se trata de familias cuyas propiedades territoriales no exceden las 400 hectáreas. Frente a esta realidad, se plantea una pregunta: en un contexto netamente capitalista, ¿cuáles son los mecanismos que consolidan la presencia de la producción agropecuaria no estrictamente capitalista?

Persistencia en los márgenes: la agricultura familiar en el sudoeste bonaerense revela un trabajo detallado en este campo de investigación. Las pautas campesinas, los aspectos culturales y los compromisos parentales enriquecen el análisis propuesto por la autora, quien realiza un interesante aporte al conocimiento de esta realidad y a la reflexión teórica en torno a la agricultura familiar.