LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS EN EL ÁMBITO CULTURAL

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Con mochila y auriculares, Juan viaja en tren hacia la terminal de ómnibus y ajusta el volumen de su teléfono. Mientras escucha una nueva canción de la banda formada por sus amigos, distingue la señal de un mensaje entrante: “Los chicos son TT!!”, dice el texto. Por Internet, Juan enseguida verifica que el nombre de la banda musical es ahora un trending topic de Twitter, así que twittea la novedad a sus seguidores y comparte la publicación con sus amigos de Facebook. De pronto, Juan recuerda que todavía no confirmó alojamiento; durante el viaje en ómnibus lo reservará a través de una página de hoteles. Rumbo a la terminal, decide llamar a su hermana para que le recomiende alguna película que él podrá ver online durante el viaje, aunque antes consultará en la Red la votación pública del filme. Hace el llamado con “manos libres” y se imagina a sí mismo hablando al aire como un demente; no le preocupa, nadie lo tomará por loco.

En este siglo xxi, los usuarios ocupan un papel protagónico gracias al enorme acceso y a la compulsiva inmediatez que ofrecen las nuevas tecnologías. Sin embargo, ya durante el siglo xx, las transmisiones satelitales en directo y la radiodifusión brindaban acceso y apasionantes emisiones en vivo. Entonces, ¿qué es lo que agregan las nuevas tecnologías? Interacción y participación. Existe una creciente comunidad global informatizada que responde a un modelo orientado a la participación grupal.

Oportunidades

“Los cambios introducidos en el escenario se traducen en oportunidades y amenazas para los actores”, decía un viejo profesor. Consideremos, por ejemplo, al ámbito cultural como escenario y a las nuevas tecnologías como perturbación. Los actores son quienes encajan con cualquiera de las categorías de generador, gestor o consumidor de contenidos culturales, y a ellos les conciernen los beneficios e inconveniencias.

Los usuarios pueden bajar libros, música y películas, pueden informarse sobre eventos y actividades, pueden intercambiar y opinar, publicar y hasta cooperar como equipo sin siquiera reunirse físicamente. Para quienes generan contenidos, la Red y otros medios son poderosas herramientas de difusión que abren nuevos canales, como ocurre con los creativos de la publicidad y sus campañas de marketing viral, o con los educadores que utilizan los campus virtuales y el e-learning para impartir educación a distancia de excelente nivel. Quienes poseen proyectos pero no disponen de suficiente capital han hallado en Internet modelos como el crowd funding o micromecenazgo para costearlos, método viable a tal punto que algunos filmes presentados en el Festival de Cine de Sundance fueron financiados de esta manera.

Amenazas

Consideremos sólo unos ejemplos: ingresar a la era digital implica un costo, y quienes no puedan afrontarlo quedarán excluidos de la dinámica actual. “La educación encierra un tesoro” (informe a la Unesco), recomendaba: “difundir las nuevas tecnologías […] en favor de todos los países, a fin de evitar una agudización aún mayor de las diferencias entre países ricos y pobres”.

La creciente participación de la comunidad global tiende a debilitar la clásica amenaza del control ejercido por los medios masivos; sin embargo, subsiste el temor al uso indebido de gigantescas colecciones de datos privados que residen en sistemas bancarios y en compañías como Google y Facebook. Las tecnologías de la información vienen borrando las fronteras entre lo privado y lo público.

La profusión de contenidos exige del consumidor la aplicación de buenos criterios de selección, competencia que no todos poseen: los nuevos medios pueden resultar, así, un arma de doble filo.

Por último, la modernidad impuso la emisión metralleta: breve exposición a múltiples contenidos emitidos en ráfagas de corta extensión. La vida urbanizada actual parece requerir tal velocidad, pero uno de los costos es cierta dispersión del interés y la concentración, fenómeno observado especialmente entre las generaciones más jóvenes.

A futuro

En el IV Congreso Iberoamericano de Cultura celebrado durante septiembre de 2011 en Mar del Plata, Argentina, hubo referencia constante a la revolución tecnológica mundial. En el 2012, el V Congreso se celebrará en Zaragoza, España, con el título: “Cultura Digital, cultura en Red”. Se espera que el debate lúcido sobre estos temas tienda a potenciar beneficios y a disminuir riesgos en las áreas consideradas.

¿Cuál será el efecto de la vasta circulación mundial de palabras, imágenes y sonidos? Es deseable que la profusión de contenidos y la construcción colectiva actuales ayuden a producir sociedades caracterizadas por la educación y la empatía, donde lo regional pueda prosperar pacíficamente en el marco de lo universal.