E l reconocido cardiólogo y educador, responsable de la primera operación de bypass en el mundo, le había escrito minutos antes, una desesperada carta, al entonces presidente Fernando de la Rúa, en la que reconocía estar “cansado de tanto luchar y luchar” y pedía un salvataje económico para la fundación que llevaba su nombre, en medio de críticas al sistema de salud argentino.

Favaloro se había contactado, previamente, con autoridades del gobierno de la Alianza, con el objetivo de que el Estado cancelara las deudas que mantenía con dicha institución, que se encontraba al borde de la quiebra con millonarias deudas. La eminencia médica estaba angustiada porque la falta de fondos significaba más despidos, y tal vez, el cierre de la clínica, dedicada, desde su inauguración en 1975, no sólo al cuidado de pacientes, sino también a la docencia e investigación.

“Envié cuatro cartas a Enrique Iglesias (entonces presidente del BID), solicitando ayuda (¡tiran tanto dinero por la borda en esta Latinoamérica!) todavía estoy esperando alguna respuesta. Maneja miles de millones de dólares, pero para una institución que ha entrenado centenares de médicos desparramados por nuestro país y toda Latinoamérica, no hay respuesta”, decía un agobiado Favaloro en su última carta.

“¿Cómo se mide el valor social de nuestra tarea docente? Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar”, escribió, antes de anunciar que se quitaría la vida, algo, según él,fue una decisión “meditada”, pidiendo a la sociedad que “no afloje”.

SU LEGADO

La tarea fundamental de René G. Favaloro giró en torno a la cirugía de revascularización miocárdica. Comenzó en el año 1962 cuando se trasladó a la Cleveland Clinic de Ohio, Estados Unidos, y se incorporó al Servicio de Cirugía Torácica y Cardiovascular de ese centro. Por ese entonces, se utilizaban dos técnicas: los implantes de arteria mamaria interna (operación de Vineberg) y las reparaciones de obstrucciones localizadas con la técnica de parche de pericardio o de interposición de vena safena.

En 1966, Favaloro realizó por primera vez la disección de las arterias mamarias internas a través de una incisión anterior (toracotomía media transesternal), paso indispensable para efectuar el primer doble implante de arteria mamaria interna. Para esta operación diseñó un estabilizador especial, que hoy se conoce como estabilizador o separador de mamaria o “Favaloro retractor“. Este instrumento separa los tejidos y permite visualizar la arteria mamaria en toda su extensión, lo que facilita su conexión a la arteria descendente anterior (principal arteria coronaria). En la actualidad se utiliza rutinariamente en todos los quirófanos del mundo.

Con la técnica del parche de pericardio se obtenían resultados aceptables en la coronaria derecha. Sin embargo, cuando se aplicaba la técnica en el tronco de la coronaria izquierda había una alta morbimortalidad. Favaloro resolvió este problema implantando “bypasses” o “puentes” aortocoronarios de vena safena. Utilizó por primera vez la técnica en 1967, y en 1968 publicó el primer trabajo en la literatura mundial sobre el tema. En el segundo trabajo analizó en profundidad los adelantos técnicos de la cirugía de bypass aortocoronario y agregó innovaciones significativas en la manera de encarar esa técnica quirúrgica. En 1968, Favaloro publicó la serie más importante del mundo de operaciones de reconstrucción del ventrículo izquierdo.

En junio de 1971 regresó a la Argentina y continuó su tarea en tres áreas definidas: asistencia médica, investigación básica y clínica y docencia. En lo que respecta a la cirugía de revascularización miocárdica, comenzó a trabajar con la idea de la angiografía total: al estudiar por cineangiografía (y coronariografía concomitante) a los pacientes que presentaban manifestaciones clínicas de ateroesclerosis en otros territorios del organismo y que no tenían padecimientos anginosos, demostró con su grupo de trabajo que ,muchos de ellos, presentaban lesiones coronarias asintomáticas de extrema gravedad que debían ser tratadas con anterioridad a los procedimientos para corregir las otras localizaciones asintomáticas ateroescleróticas (10).

Al cumplirse los diez años de la cirugía de revascularización miocárdica con la técnica del bypass aortocoronario, Favaloro fue invitado a dictar la “Bishop Lecture” en el American College of Cardiology. En ella resumió toda la experiencia acumulada en esos primeros diez años y analizó las controversias y sus conclusiones. Durante toda su vida participó en innumerables reuniones internacionales donde se discutían en profundidad las nuevas técnicas de revascularización miocárdica. El congreso del año 1970, en Londres, marcó un hito importante en el conocimiento de esta técnica a nivel mundial. En sus últimos años, Favaloro produjo una serie de trabajos que muestran una perspectiva de sus contribuciones científicas. Entre ellos citamos: Tratamiento quirúrgico de la arteriosclerosis coronaria (1970); Recuerdos de un médico rural. Autobiografía (1980); De la Pampa a los EE.UU. Autobiografía (1992); Conversaciones sobre ética y salud (en colaboración con Moszenberg A., Mainetti J., Klimovsky G., Ciocchini H.-1996); Recuperando lo invisible: conversaciones sobre cultura (en colaboración con Obiols, G, Presas, M, Burucúa, J. y Piscitelli, A.-1997); El milagro y el valor de la vida (en colaboración con Luis Landriscina y Menapace,M. -2000).

Como sintetizó el ex decano de la Facultad de Medicina (UBA), Guillermo J. Etcheverry… “recorriendo la realidad cotidiana de una vida sembrada de logros médicos espectaculares pero también de intensas e ingratas luchas, se agiganta la figura de Favaloro”.